Streaming: crítica de “Shirkers: la película perdida”, de Sandi Tan (Netflix)

Streaming: crítica de “Shirkers: la película perdida”, de Sandi Tan (Netflix)

Este documental se centra en el rodaje de una película que se hizo en Singapur a principios de los ‘90 y que jamás se terminó. Las protagonistas de esa curiosa y extraña historia revelan los secretos que se esconden detrás de ella.

SHIRKERS: LA PELÍCULA PERDIDA es el resultado de una serie de extrañas historias que se combinan en un documental por momentos fascinante. Es un relato sobre una película perdida, una historia de los 25 años que pasaron entre esa “desaparición” y hoy para los responsables de ella y un recuerdo de un lugar y una época que solo se conservan allí. La original película —titulada también SHIRKERS—, por lo que se alcanza a ver aquí de ella, puede haber sido un simpático producto de su época, pero seguramente lo que sucedió con ella después la vuelve un objeto raro, extraño.

El origen de todo seguramente hará pensar a muchos de los que tenemos una edad similar a la de las protagonistas en nuestros inicios con el cine. Sandi Tan, directora del documental, y sus amigas, eran cinéfilas “tercermundistas” de Singapur fascinadas con el cine indie de Hollywood de fines de los ’80. Ellas, junto a un profesor de difuso pasado que les enseñaba cine, se pusieron a hacer su propia versión de una de esas películas en su país, a principios de los ’90. Aquel film, el SHIRKERS original, era una especie de película de chicas punk, mezcla de road movie y de aventuras adolescentes, inspirada en títulos de la época como HEATHERS o la propia CORAZON SALVAJE y otros títulos de entonces, de similares características.

La directora Tan ocupa la primera parte del metraje en contar la prehistoria de ese rodaje, su relación con su profesor Georges Cardona (que toma el rol del director de ese film) y el esfuerzo puesto por ella y sus dos amigas (Jasmine Ng y Sophie Siddique) en sacar adelante esa película underground en un país que no se caracteriza ni por su industria de cine ni por su movida under. Tan escrictos son los controles de seguridad, orden y limpieza en Singapur que hasta mascar chicles está prohibido. Las chicas se rebelaban contra eso con la ayuda de un adulto con cierto conocimiento.

Promediando el relato pasará algo que uno puede imaginar (la película muestra testimonios de las dos amigas hoy y voz en off de la directora, pero nunca del tal Cardona) pero que no conviene detallar aquí. A partir de eso la película original entra, digamos, en un cono de sombras. Desaparece. Y el resto de SHIRKERS (el documental) tendrá como objetivo, por un lado, ver qué pasó con eso que ya no está ahí y, por otro, saber más de las vidas de sus protagonistas desde entonces y hasta ahora.

El combo del material en sí (de entrada vemos escenas de la película original por lo que es obvio que no todo el material está perdido) y la historia de lo que sucedió después se agranda y completa con la reflexión que estas tres mujeres adultas y otros personajes que son entrevistados hacen sobre esa época y lo que sucedió después, cómo los sueños juveniles se chocan contra realidades más oscuras y cómo es posible, de algún modo, recuperarlos ya de grandes. Sandi quedó tan shockeada al perder su película, la que la iba a transformarla en cineasta, que perdió muchos años de su vida sin saber muy bien qué hacer. El documental, en cierto modo, es el cierre de esa historia que se extendió por un cuarto de siglo y una manera de repasar –con algo de nostalgia y de frustración– aquellos tiempos.

Es también –y eso queda revelado en las entrevistas– la historia de la complicada amistad de tres mujeres que tuvieron sus buenos y malos momentos a lo largo de las décadas pero que siempre estuvieron hermanadas por ese rodaje, esa película perdida y por haber sido de algún modo víctimas de las manipulaciones de un hombre mayor que les hizo creer que las llevaría hacia la fama cuando en realidad tenía otros planes. Cuando hablan entre ellas uno tiene la impresión que el cine las hermanó, las separó y las volvió a reunir. Y que más allá de las frustraciones, hoy las tres siguen viviendo de y para ese primer amor.