Festival de Mar del Plata: Competencia Latinoamericana (8 críticas)

Festival de Mar del Plata: Competencia Latinoamericana (8 críticas)

por - Críticas
18 Nov, 2014 06:24 | 1 comentario

FAVULA, de Raúl Perrone (Argentina) En cierto modo, FAVULA transcurre adentro de una pecera, una suerte de mundo-cine donde el principio y el fin es la imagen y donde los acontecimientos son formas que cobran vida casi de manera mágica. En un sentido, es un poema musical experimental o una obra vanguardista plagada de figuras […]

favula locarnoFAVULA, de Raúl Perrone (Argentina) En cierto modo, FAVULA transcurre adentro de una pecera, una suerte de mundo-cine donde el principio y el fin es la imagen y donde los acontecimientos son formas que cobran vida casi de manera mágica. En un sentido, es un poema musical experimental o una obra vanguardista plagada de figuras en movimiento. Hay una historia en ella, sí, pero si bien es central a la hora de entender las complejidades de la propuesta, no es lo primero que salta a la vista. Lo que impacta es la construcción de, bueno, de una “fábula” negra, de una historia de villanos, víctimas y peripecias, pero en un territorio al que, llegado el caso, podríamos comparar con la versión más artesanal y radical de las SIN CITY, de Robert Rodríguez: el mundo desarmado, rearmado y convertido en cine. Si P3ND3J05 era una síntesis remixada de todo el cine anterior de cineasta de Ituzaingó, FAVULA avanza más allá en la propuesta. Sigue la idea de la composición musical como un todo que organiza el relato y sus ciclos, pero desaparecen dos cosas que siempre fueron centrales en el cine de Perrone: los diálogos (que ya brillaban bastante por su ausencia en la anterior y hoy se han convertido en algo… raro) y el territorio en tanto espacio físico concreto y “real”. FAVULA  transcurre en un mundo de fantasía, de pesadillas, transforma la realidad en un cuento horrorífico más cercano al cine de Guy Maddin que a cualquier tratado sociológico/histórico de la Argentina… (Crítica completa, Locarno 2014, aquí)

 

LA HUELLA EN LA NIEBLA, de Emiliano Grieco (Argentina) Estreno mundial, se comentará luego de su función oficial.

 

branco sai preto ficaBRANCO SAI, PRETO FICA, de Adirley Queiros (Brasil) Los críticos muchas veces usamos el término “ovni” para referirnos a esas películas que parecen venir de otro planeta. Y en el caso de esta película ese término tiene doble sentido: es un “ovni” cinematográfico en cuanto a forma y estructura, y es por otro lado una película que mezcla documental con… ciencia ficción. Aunque en un momento se me cruzó pensarla como una película de Pedro Costa con guión de Miguel Gomes –síntesis de su lado de sombrío y severo documental de barrio bajo con un lado juguetón y absurdo de su trama–, en realidad el segundo largo de Queirós no se parece a casi nada conocido. Es un retrato de tres personajes que habitan la zona de Ceilandia, la periferia pobre de Brasilia. Dos de ellos sufren discapacidades (uno anda en silla de ruedas, el otro tiene una pierna ortopédica) ligadas ambas a episodios del pasado relacionados con la represión policial y el racismo. El tercero es, digamos, un personaje de ficción –de ciencia ficción– que viene a Ceilandia a investigar qué fue lo que sucedió, aunque su nave espacial no es otra cosa que un container… (Crítica completa, Curitiba 2014, aquí)


 

sinfonia-da-necropoleSINFONIA DA NECROPOLE, de Juliana Rojas (Brasil) Ganadora del premio que dio nuestro jurado de la crítica, va por un camino muy opuesto si bien también ofrece una combinación entre seriedad y humor para tratar temas que son personales y sociales a la vez. Como síntesis narrativa se puede decir que el nuevo filme de Juliana Rojas (la codirectora de TRABAJAR CANSA, otra intrigante y sorprendente película brasileña que participó en Cannes en 2011) es una comedia musical que transcurre en un cementerio. Pero eso –que sí sirve para dar una idea del tono surreal y zumbón de buena parte del filme– no alcanzaría a describir su complejidad. La película se centra en un nuevo empleado que no se lleva del todo bien con el trabajito, ya que se marea y descompone en la mayoría de las situaciones. El director del cementerio lo enviará entonces a ayudar a un mujer que tiene la tarea de conseguir más lugar para los nuevos “arribos”. El problema es que como no hay más lugar lo que hay que hacer el remover los restos de una zona del cementerio vieja que ya nadie visita y las tumbas parecen abandonadas. Allá se construirán nuevos nichos, la versión “propiedad horizontal” del post-mortem. Allí el asunto se vuelve, si se quiere, más cercano a la crítica político-social, pero no olvidemos de un dato clave que cité al principio: el filme es un musical… (Crítica completa, Gramado 2014, aquí)

 

tequila manMATAR A UN HOMBRE, de Alejandro Fernández Almendras (Chile) En lo que representa un cambio bastante notable en relación a sus dos filmes previos de características más “observacionales” (HUACHO y SENTADOS FRENTE EL FUEGO), el realizador chileno Alejandro Fernández Almendras (más conocido como AFA y, en su rol de talentoso crítico, alguna vez colaborador de este blog) construyó en MATAR A UN HOMBRE un oscuro thriller acerca de un hombre que, empujado por las circunstancias, se ve forzado a tomar una decisión brutal que ya está anunciada en el título. En cierto sentido, la película no utiliza ese drama como disparador sino que pone el acento en lo difícil y complejo que resulta la tarea, en su lado práctico y, especialmente, en su costado ético/moral. Sencilla en su desarrollo narrativo pero complicada en sus vericuetos morales, la película toma como punto de partida las constantes humillaciones que sufre Jorge, un trabajador que vive con su mujer y sus hijos y que es constantemente atormentado, humillado y violentado por unas bandas criminales de la zona. El asunto se oscurece cuando a Jorge le roban sus cosas y a su hijo le disparan cuando intenta recuperarlas, dejándolo gravemente herido. El lider de la banda, el temible Kalule, es condenado por el crimen pero a los dos años es liberado y sale con deseos de venganza…  (Crítica completa, Viennale 2014, aquí)

 

gentedebienGENTE DE BIEN, de Franco Lolli (Colombia) Presentada en el Festival de Cannes en el marco de la Semana de la Crítica, GENTE DE BIEN es la sólida opera prima de este realizador colombiano radicado en Francia. El filme se centra en un chico de diez años que, luego de vivir muchos años con su madre, pasa a vivir con su padre, un hombre solitario y taciturno que no ha estado muy presente en su infancia y al que se le complica cuidarlo por cuestiones de horarios laborales, y con quien el niño evidentemente no quiere estar. Esta situación deriva en que el chico termine relacionándose con el hijo de la mujer en cuya casa trabaja su padre (que es carpintero), mujer que –atenta a la complicada situación de ambos– trata de ayudarlos poniendo sus «mejores intenciones» e integrándolo a los suyos más allá de las diferencias sociales y económicas que los separan. Esta «convivencia» (entre padre e hijo, y entre ambos y la, digamos, familia adinerada) tendrá sus complicaciones que Lolli manejará la mayor parte de las veces con sutileza y precisión emocional, tratando de no forzar situaciones y manteniendo siempre el punto de vista en la mirada del niño, que pasa de la tristeza inicial al entusiasmo por sus «nuevos amigos» a darse cuenta que hay más diferencias que similitudes en esos universos y que no todo es tan sencillo como parece. Pequeña película sobre «el fin de la inocencia», es uno de los mejores filmes colombianos que circularon por festivales durante el año. El otro es…

 

hongos1LOS HONGOS, de Oscar Ruiz Navia (Colombia) El segundo largometraje del realizador de EL VUELO DEL CANGREJO cuenta varias historias urbanas a la vez, pero la principal tiene que ver con la relación de amistad que se establece entre dos jóvenes de condiciones sociales (y raciales) distintas a través de su mutua pasión por el graffiti. Ras es un muchacho de los barrios bajos, de madre religiosa, bastante displicente para el trabajo, en donde lo único que parece importarle es robar latas de pintura para tagear la ciudad (el filme transcurre en Cali). Calvin es un chico de clase media que estudia arte en la universidad y se ocupa con enorme devoción de cuidar a su amable y simpática abuela. A través de las actividades cotidianas de ambos –la relación que Ras tiene con su madre y la de Calvin con su novia son también centrales–, Ruiz Navia intenta hacer un retrato cotidiano de una generación en conflicto con la sociedad que la rodea… (Crítica completa, Locarno 2014, aquí)

 

los_muertosLOS MUERTOS, de Santiago Mohar Volkow (México) Una de las películas más interesantes que he visto de las producidas en México durante el último año, la opera prima de Mohar se centra en un par de días en la vida de un grupo de jóvenes ricachones del DF, pasando de una primera fiesta nocturna en el caserón de la familia de uno de ellos a un día de campo –al día siguiente– en otra gran casa de fin de semana ubicada en las afueras de la capital. Son varios personajes cuya vida despreocupada y estilo decadente hacen que, en principio, ninguno nos caiga demasiado simpático: sus observaciones y comentarios suelen ser banales y caprichosos, sus modos arrogantes, sus entretenimientos al borde de lo abusivo. Pero como en una fiesta que se desmadra más y más, LOS MUERTOS se va volviendo más intrigante y densa con el correr de los minutos. Por un lado, los personajes (y el filme) viven haciendo permanente alusión al afuera y al peligro que existe allí: encerrados en sus vidas y caserones, están atormentados por asesinatos, secuestros y otros posibles hechos delictivos que adosan a las clases bajas, sin saber que ellos pueden ser tanto o más peligrosos con si mismos que lo que puede sucederles en el mundo exterior. Ese encierro emocional va a ir generando tensas situaciones entre los protagonistas (en especial entre dos hermanos y en un triángulo «amoroso») en un filme que Mohar sabe dosificar con un grado de riesgo estético interesante: una musicalización fuera de la norma, algunos recursos visuales potentes que generan continuo interés y la capacidad de mirar a los personajes a su altura (los diálogos son tan realistas que casi necesitarían en Argentina un subtitulado chilango-castellano), sin juzgarlos ni con ánimo de condena previa. Es como si Mohar filmara la película siendo uno de los propios participantes de la/s fiesta/s pero con una cámara y con la suficiente conciencia (o falta de consumo alcohólico y de drogas) para ir dando a entender que ese mundo de privilegio puede ser una trampa mortal tanto emocional como física.

 

elrestodelmundoEL RESTO DEL MUNDO, de Pablo Chavarría Gutiérrez (México/España) Esta pequeña película mexicana representa una nueva muestra del talento del muy joven cineasta mexicano, aquí realizando su tercer largo a los 27 años. Este documental de observación con momentos cercanos a la ficción se centra en la relación entre un artesano y su pequeña hija quien vive ahora con él –luego de mucho tiempo pasado con su madre– en un pequeño y muy bonito pueblo de Chiapas. Su vida cotidiana consiste en intentar vender sus productos en distintos lugares del pueblo y el filme se dedica a observar los encuentros y desencuentros del padre y la hija entre sí y con los otros habitantes, mezclando anécdotas y sensaciones con otras escenas de corte algo más poético/onírico que llevan al filme a un terreno ficcional/híbrido. La relación entre ambos es más complicada de lo que parece y Chavarría por momentos parte de ahí para llevar su filme hacia una suerte de «detrás de escena» donde la propia factura del filme se pone en escena (lo que parece ser el propio director y su pareja rodando la película) en un curioso juego de espejos que por momentos confunde pero que también aumenta la potencia de narración como una suerte de sistema de ecos sostenidos entre los distintos personajes y los distintos formatos narrativos. Una película original de una de las jóvenes promesas del cine mexicano.

 

MR. KAPLAN, de Alvaro Brechner (Uruguay/España)