No-estrenos: «Certain Women», de Kelly Reichardt

No-estrenos: «Certain Women», de Kelly Reichardt

por - cine, Críticas, Festivales
17 Oct, 2016 11:46 | 1 comentario

Presentada (y premiada) en varios festivales internacionales, la nueva película de la directora de «Old Joy» y «Wendy & Lucy» cuenta tres historias de mujeres en medio del desolado estado de Montana. Kristen Stewart, Michelle Williams y Laura Dern son las protagonistas de este sutil y notable filme.

certain_women_xxlgKelly Reichardt es una de las cineastas más importantes de los Estados Unidos. Pese a ser poco conocida fuera del circuito de los festivales internacionales, su cine tiene clarísimas marcas temáticas y de estilo que la han hecho reconocible desde las épocas de RIVER OF GRASS (1994), película que marcó su debut y que recién pudo continuar en 2006 con la notable OLD JOY para después tener, sí, un ritmo más regular con WENDY & LUCY (2008), MEEK’S CUTOFF (2010) y NIGHT MOVES (2013) hasta llegar a CERTAIN WOMEN.

Su nuevo filme tiene algunas diferencias sutiles con sus anteriores, pero no esperen aquí radicales cambios estilísticos. Reichardt es una cineasta del detalle, de la observación, de las «vidas pequeñas» y de los tiempos naturales del comportamiento humano. Sus películas no suelen tener música ni avanzar hacia ningún tipo de crescendo dramático convencional. Las marcas que las historias dejan en los personajes se registran por debajo de la superficie: en gestos, movimientos, silencios.

Otra diferencia de CERTAIN WOMEN –filme que debutó en Sundance, que vi en el Festival de Jerusalem, que acaba de ganar el de Londres y que ya circula por los pasillos oscuros de internet– es que no cuenta una historia sino tres. Son relatos de la escritora Maile Meloy que transcurren en el estado de Montana, en el noroeste de los Estados Unidos, un estado frío, desolado y visualmente bello que podría considerarse relativamente similar a nuestra Patagonia. La relación entre los cuentos es mínima y, salvo un detalle, puramente circunstancial. Da la impresión de que la gente se cruza simplemente porque son pocos y todos, tarde o temprano, se toparán unos con otros.


certain-women-8La primera historia es la más clásica. Laura Dern interpreta a una abogada que tiene un affaire con un hombre casado y que defiende en un caso a un hombre que quiere hacerle un juicio a la compañía en la que trabajó por un accidente que lo dejó mentalmente inestable. El hombre (Jared Harris) tiene ese derecho, claro, pero cometió el error años atrás de aceptar una compensación monetaria por el tema. Pero los argumentos de su abogada no lo convencen y necesita una segunda voz y masculina. En ese pequeño gesto Reichardt parece dar en la tecla de la sutil crítica de ese primer corto. De todos modos el hombre sigue con dudas y, como lamentablemente es habitual en ese país, decide que la mejor forma de insistir es por la vía de las armas. Pero este es el universo de Reichardt así que no esperen balaceras y crímenes a mansalva. Sí, un final ambiguo que deja a la abogada un tanto inquieta.

La segunda historia la protagonizan Michelle Williams y James LeGros como una pareja que viene teniendo sus problemas (no les spoilearé porqué, pero verán que es la conexión más evidente entre las tres historias) y que ha puesto sus energías en construir una casa en el campo usando solo materiales originales y ambientalmente correctos. Para eso necesitan unos ladrillos de arenisca que un conocido tiene sin usar en la puerta de su casa hace años. El encuentro entre la pareja y el veterano campesino no será sencillo y sacará a la luz ciertas diferencias entre los habitantes históricos del lugar y lo que parecen ser hipsters de ciudad a los que le resulta «copado» volver a la naturaleza, pero sin dejar del todo sus hábitos y lógica ciudadana.

certainwomen_still1_bynicolerivelliLa tercera y, a mi gusto, la mejor de las historias tiene como protagonistas a Kristen Stewart (en otro gran y «desglamorizado» papel que confirma su excelente etapa actoral) y Lily Gladstone, acaso el gran descubrimiento del filme en el papel de una chica que trabaja en un rancho y que termina, casualmente, como oyente en una clase sobre Derecho Estudiantil que da Stewart en un colegio. La novata abogada odia dar la clase, tiene que viajar dos veces por semana cuatro horas de ida y cuatro de vuelta para darla y no sabe porqué la aceptó. Pero su «alumna» la escucha, la ayuda, le presta atención, la lleva a comer. En síntesis: se enamora de ella de una manera que no puede, evidentemente, terminar bien. Pero Reichardt, otra vez, no dramatiza excesivamente ninguna de las situaciones: ese enamoramiento está en la mirada de una mientras que la otra no se da cuenta (o prefiere hacerse la tonta) respecto a lo que está pasando.

Cada cuento tendrá su respectiva coda sobre el final, pero Reichardt las utiliza para volver a mostrar que las vidas de esas mujeres de Montana continúan. Lo ejemplar, en un punto, de una cineasta que puede ser considerada feminista, es que no necesita mostrar mujeres idealizadas. Pueden ser honestas y luchadoras, pero también egoístas, agresivas. Están, por lo general, confundidas, tratando de encontrar su lugar en un mundo –un país, un estado– que no les otorga demasiadas oportunidades.

 

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