Estrenos online: crítica de «Punto rojo», de Alain Darborg (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Punto rojo», de Alain Darborg (Netflix)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online, Streaming
12 Feb, 2021 05:43 | comentarios

En este film sueco de suspenso y terror una pareja de recién casados se va de vacaciones al norte del país y, súbitamente, su viaje de placer se convierte en una tremenda pesadilla.


La primera producción cinematográfica sueca hecha directamente para Netflix, PUNTO ROJO recrea de manera más o menos fiel y efectiva el tono y el clima de cierto cine de acción, suspenso y terror de los ’70, subgénero que tiene ejemplares clásicos como LOS PERROS DE PAJA, LA VIOLENCIA ESTA EN NOSOTROS o films australianos como WAKE IN FRIGHT, entre muchos otros. La línea narrativa normal de este tipo de thrillers suele incluir a un grupo de personas (parejas, amigos) que se va de viaje o de vacaciones a un lugar alejado de todo y se topan allí con una serie de personas violentas e inesperados peligros.

Este film que, a su manera, podría ser una extraña película de Día de San Valentín, arranca con una especie de «aviso» en el que vemos a un tipo lastimado en medio de la nieve explicándole a otro que no vemos que «no es culpa de ella». La película retrocede más de un año y vemos a este mismo tipo, David (Anastasios Soulis) haciendo una algo boba y fallida declaración romántica y propuesta de casamiento a Nadja (Nanna Blondell), quien la acepta. Darborg avanza un tiempo y ya los vemos viviendo juntos y con problemas: él juega a los videojuegos y ella tiene que limpiar todo a su alrededor. Hay discusiones y reproches. Todo parece indicar que el romanticismo ya fue.

Un día Nadja descubre que está embarazada y se lo cuenta a su vecino Thomas, pero no quiere decírselo a David, ni aún cuando su marido se aparece con un plan para «reavivar la pareja»: viajar al norte de Suecia en un recorrido que incluye esquiar y ver la aurora boreal. Apenas la pareja se detiene en una estación de servicio, ya nos damos cuenta que la cosa no será sencilla. Un tipo del lugar mira a Nadja (que es afrodescendiente) con malos ojos, su enorme perro los observa de modo intimidante y, al llegar a la posada en la que van a quedarse por unas noches, escuchan algunos otros comentarios racistas e incómodos.


Todo empeora cuando, al salir a la ruta junto con su propio perro, ven que su auto tiene un rayón. David está asustado pero Nadja no les teme y les «devuelve» el rayón en cuestión. Los locales –que parecen hermanos– la ven y ellos terminan saliendo velozmente de ahí rumbo a su noche en la montaña en la que esperan ver las luces en cuestión. Pero lo que terminan viendo, mientras están en su carpa, es otro tipo de luz. Se trata de «el punto rojo» del título. Al estar en medio de la nada no tienen idea de dónde viene, pero pronto empiezan a recibir disparos y ser atacados de otras maneras, lo cual los lleva a ocultarse. Recién ahí comienza una pesadilla de hechos violentos que no terminarán hasta el final de la película.

Sin escaparse de los formatos clásicos, Darborg construye una sólida y creciente mezcla de suspenso y terror. Si bien los personajes y las situaciones son un tanto prototípicos, la combinación entre esta pareja urbana y moderna enfrentada a lo que parecen ser violentos y racistas personajes de pueblo chico suele funcionar muy bien. Y algunas escenas en la nieve –en la que no tienen donde esconderse– aportan momentos casi hitchcockianos. De a poco vemos, además, que la película no tiene miedo a ser un tanto cruenta, algo que tenían los thrillers de los ’70 pero que los ejemplares más recientes fueron abandonando o disimulando. Acá hay momentos de shockeante violencia que parecen claramente inspirados en los clásicos de terror de esa época.

La película tiene, lamentablemente, un problema que aparece a la hora de sus poco más de 80 minutos. Quizás para escapar de lo que parece ser un relato muy tradicional, PUNTO ROJO toma un giro narrativo inesperado que hace cambiar muchas de las cosas que vimos hasta el momento. El problema no es la sorpresa en sí, sino que la película no la justifica previamente como para tornarla creíble. Es cierto que, luego de esa «revelación», conoceremos detalles más precisos que explican lo que está pasando, pero es un golpe de guión que Darborg parece sacar de la galera, más un pase de «magia» que un giro narrativo plausible. Explicar más sería entrar en territorio de spoilers, pero se darán cuenta al verlo y, si quieren, lo podemos debatir en los comentarios.

De ahí en adelante la película gira hacia territorios diferentes y más cercanos al terror clásico. Y más allá de lo injustificado de su «vuelta de tuerca», Darborg no pierde jamás el gusto por escenas incómodas y desagradables que seguramente obligarán a muchos a taparse los ojos. Los thrillers estadounidenses no se atreven últimamente a ir tan lejos en ciertas situaciones y eso hace que PUNTO ROJO sea, más allá de sus citados problemas, inquietante y sorprendente hasta su último plano. No parece haber piedad aquí, ni tampoco «justicia divina» ni hay un orden moral que merezca ser restablecido. Es el caos más puro y cualquier cosa puede suceder. Hasta la más repugnante.