Estrenos online: crítica de «La cascada», de Chung Mong-hong (Netflix)

Estrenos online: crítica de «La cascada», de Chung Mong-hong (Netflix)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online, Streaming
31 Ene, 2022 02:09 | comentarios

Este drama taiwanés que representa a su país en los premios Oscar tras pasar por los festivales de Venecia y Toronto narra la complicada relación entre una madre y su hija adolescente en tiempos de pandemia.


Desde que comenzó la pandemia han habido muchos documentales que han hablado del tema o lo han incorporado a sus tramas, pero han sido pocos los films de ficción que transcurren durante la pandemia y la integran a su propuesta. No me refiero aquí a las películas que tratan expresamente sobre el tema sino a aquellas que lo incluyen como algo que sucede en la realidad, algo con lo que la gente tiene que lidiar cotidianamente. Recuerdo, por ejemplo, el caso de SEXO DESAFORTUNADO O PORNO LOCO, de Radu Jude. Pero son muy pocos. La película taiwanesa LA CASCADA (en inglés, THE FALLS) se suma a lo que es una, por ahora, breve lista.

Al principio uno podría pensar que se trata de uno de esos dramas íntimos filmados en pandemia y sobre la pandemia, que parten de esa situación para generar alguna trama que utilice la excusa del confinamiento para limitar la cantidad de ambientes y personajes. Es que todo empieza cuando Xiao Jing (Gingle Wang), una adolescente un tanto rebelde que vive en una lujosa casa con su madre, Pin-Wen (Alyssa Chia), una mujer divorciada que trabaja en una empresa multinacional, tiene que quedarse confinada en el departamento al ser contacto estrecho de una compañera de la escuela. Y su madre tiene que hacer lo mismo porque –esto transcurre al principio de la pandemia, donde había mucha menos información– en su trabajo le dicen que no vaya y que también se quede en su casa.

La situación, de entrada, es muy incómoda porque es obvio desde el primer segundo que la chica tiene una muy mala relación con la madre. Y todo parece indicar que veremos un drama sobre cómo madre e hija aprenden a convivir cuando ambas tienen, si se quiere, un «enemigo» en común. Pero no será así. No esperen toses ni fiebres ni muchos más diálogos respecto al Covid-19. Unos minutos después, cuando la relación entre madre e hija esté en su peor momento, el eje cambiará radicalmente. Pin-Wen se convence de que la hija, que la viene agrediendo e ignorando constantemente, se escapa de su casa bajo la lluvia y sale desesperadamente a buscarla. Pero su hija jamás salió de su cuarto y recibe allí el llamado de un hospital para decirle que su madre ha sido internada. ¿Qué sucedió?


Ese será, en realidad, el eje del nuevo film del director de EL SOL QUE ABRASA, película que representó a Taiwán en los pasados Oscars y que también está en Netflix. Es la historia de una madre y su hija que tendrán que cambiar sus roles en una película que, fundamentalmente, trata sobre la salud mental. Es que pronto nos daremos cuenta que Pin-Wen está atravesando una severa crisis psiquiátrica, que se manifiesta en quiebres de la realidad y otras situaciones que la ponen en peligro a ella y a su hija. En su trabajo, sin ninguna piedad, la echan a la calle. Su ex marido, en tanto, se dedica a su nueva familia y está totalmente afuera del asunto. Y la hija no solo debe hacerse cargo de su madre en el día a día sino que debe también tratar de organizar las cuentas de una mujer que, iremos viendo, ya venía trayendo estos problemas desde antes, sin ser detectados.

LA CASCADA –película que compitió en la sección Orizzonti del Festival de Venecia y luego pasó por el de Toronto, además de ganar el Golden Horse a mejor film taiwanés de 2021– es un drama psicológico familiar en el que el Covid-19 funciona como parte del contexto (barbijos, restricciones, el confinamiento inicial, algunas prácticas específicas) pero no como su tema. Los problemas psicológicos de Pin-Wen se empiezan a manifestar en pandemia pero no parecen tener ninguna relación específica con ella. La película pondrá el eje tanto en ella como en Xiao Jing, una adolescente que vive en su propio mundo cuando el film empieza pero que pronto debe hacer un giro radical a su vida y darse cuenta que no le queda otra que ponerse al hombro la casa en la que habitan y hasta las internaciones de su madre. Es algo para lo que no parece de entrada preparada, pero gran parte del recorrido de su personaje pasará por encontrar esos recursos y esa resiliencia para hacerse cargo. Además, claro, de volver a conectar con una madre que está rara, distante, usualmente muy medicada o al borde de una crisis.

El film va tomando cada vez más las características de un melodrama y, salvo por algunos fallidos apuntes cómicos aquí y allá además de una duración excesiva de 130 minutos, en general funciona bastante bien. Es un sólido drama, empático y discreto, sobre una madre y su hija con una historia complicada por detrás que se reencuentran y, en cierto modo, reformulan su relación en medio de una crisis. Estarán aquellos a los que las escenas con actores hablando por debajo de sus cubrebocas –que no son muchas– les resulten molestas o sientan que les impide ver bien los rostros y las expresiones faciales de los protagonistas, pero lo cierto es que si se quiere hacer una película que transcurra en la actualidad con algún grado de realismo resulta también bastante absurdo seguir negándolo o evitándolo. Es parte de nuestra realidad, una con la que quizás debamos convivir mucho tiempo. Y el cine, a su manera, debe ir encontrando formas de incorporarla.