Estrenos online: crítica de «Inthum» («휴민트»), de Ryoo Seung-wan (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Inthum» («휴민트»), de Ryoo Seung-wan (Netflix)

Un agente surcoreano persigue una red de trata en Rusia y se cruza con un rival norcoreano, mientras lealtades, corrupción y violencia escalan sin control. En Netflix.

A lo largo del primer cuarto de este siglo, el realizador coreano Ryoo Seung-wan se convirtió en uno de los más celebrados y efectivos directores de cine de acción y suspenso de Corea, una industria especializada en cine de género. Surgido con el film de bajo presupuesto Die Bad –que lo trajo al BAFICI en 2001 junto a una delegación de cineastas de su país entre los que se encontraba un muy joven Bong Joon-ho y el consagrado Lee Chang-dong–, Ryoo fue construyendo una sólida carrera como realizador de grandes producciones de género y de cine histórico, con películas como No Blood No Tears, Crying Fist, The City of Violence, The Unjust, The Berlin File, Veteran, Smugglers y Escape from Mogadishu, entre otras, muchas de las cuales figuran entre los grandes éxitos de taquilla del cine coreano.

Inthum no es una palabra en coreano ni mucho menos. Es la forma en la que los personajes denominan a algunos espías, abreviación de «Inteligencia Humana» (en inglés la película se llama Humint) que sirve para hablar de aquellos infiltrados o personas que dan información a la agencia de seguridad nacional de Corea del Sur. Cuando empieza la película, el Agente Zo (Zo In-sung) intenta rescatar a una mujer con esa labor de las manos de un grupo de mafiosos para los que trabaja como prostituta y ella muere en la pelea. Dolido por la pérdida, Zo sigue una pista que lo lleva a tener que atravesar una situación similar, pero en Vladivostok, Rusia.

En esa zona densa y tensa donde limitan Rusia, China y Corea del Norte, Zo tiene la misión de desarmar una red de narcotráfico y trata de mujeres coreanas que maneja una peligrosa mafia rusa, supuestamente en conexión con sus vecinos del norte. Y para ello consigue –con sus trucos– los servicios de Chae Seon-hwa (Shin Sae-kyeong), una de las chicas que trabaja en esa ciudad rusa. Pero no es el único, ya que los servicios de inteligencia de Corea del Norte están en similar búsqueda y sospechan que algo sucio sucede allí. Para eso envían a Park Geon (Park Jeong-min), cuya tarea es similar a la de Zo, solo que tiene una importante diferencia: conoce a Chae de antes y tiene una relación con ella.

A lo largo de su primera hora, Inthum se manejará como un clásico film de espionaje, con ambos hombres circulando alrededor de Chae, sin saber de la existencia del otro. A la par, los rusos parecen tener acuerdos con el consulado de Corea del Norte cuyo representante, Hwang Chi-sung (Park Hae-joon), los deja hacer lo que quieran, tanto con las drogas como con las mujeres de su país, por una buena suma de dinero. Y así se va armando un rompecabezas de fidelidades ya que la chica trabaja para todos a la vez, y entre los que se la disputan –Zo, Park, Hwang y los rusos– todo está a punto de explotar.

La segunda hora lanza lo que la mayoría de los espectadores vinieron a ver. Tras una tensa serie de interrogatorios y persecuciones, Ryoo sube la velocidad y de allí en adelante Inthum se convierte en una sola y larga escena de acción que incluye combates en variadas locaciones hasta juntar a todos los personajes principales –y muchos otros, incluyendo un ejército de matones rusos– en un solo lugar en el que se desarrollará no una sino varias balaceras, peleas, combates a mano y variados baños de sangre.

Efectiva, con un gran manejo de los tiempos, los espacios y la acrobática coreografía del cine de acción –a mi gusto, la más «modesta» secuencia del inicio es la mejor–, Inthum se entromete en las siempre tensas y complicadas relaciones entre las dos Coreas, con dos operativos preparados para rivalizar entre sí y odiarse, pero que se dan cuenta que en realidad ambos tiran para el mismo lado frente a sus corruptos jefes y los peligrosos gangsters rusos. En la masacre que sobreviene, esos renovados y viejos lazos jugarán un rol importante en el desarrollo de los acontecimientos.

En el medio hay una historia de amor, una de sacrificio y un protagonista, Zo, que intenta redimirse de su primer y fallido salvataje. No todo saldrá como estaba planeado, pero para llegar a eso Ryoo logra construir un relato más o menos sólido y atrapante. Tercera parte de una informal trilogía que transcurre fuera de Corea (las otras son The Berlin File y Mogadishu), Inthum/Humint no cambiará la historia del cine de espionaje de ese país, pero se suma más que dignamente a lo que ya es una larga y celebrada tradición.