BAFICI 2026: críticas de la Competencia Argentina

BAFICI 2026: críticas de la Competencia Argentina

por - cine, Críticas, Festivales
14 Abr, 2026 08:45 | Sin comentarios

Acá comienzo con las críticas de la competencia argentina del festival porteño, que incluye largos y cortometrajes. Con el correr de los días irán apareciendo las reseñas de otros films.

PLATA O MIERDA, de Toia Bonino y Marcos Joubert. Una colaboración entre el «adentro» y el «afuera» de una cárcel, el nuevo documental codirigido por la realizadora de Orione se construye a partir de los materiales filmados por Joubert a lo largo de los años que lleva en prisión y en los que no solo muestra la vida cotidiana dentro del lugar –más que nada, adentro de las distintas celdas– sino que también comenta sus sensaciones estando allí. Más que anecdótico o puntual, el relato del protagonista va dando cuenta de la creciente angustia de pasar años en ese difícil lugar.

Joubert aparece poco en el film y sus imágenes se ocupan más que nada de retratar los ambientes y las personas con las que convive, desde las situaciones cotidianas (hacer gimnasia con improvisadas pesas, preparar bebidas o comidas, cortarse el pelo) hasta algunas más dramáticas, que incluyen momentos de tensión y la propia situación procesal del protagonista. Pero hay otro campo, acaso el más interesante del film, que se acerca a lo experimental, ya que Joubert recibe algún tipo de manual de cine de parte de Bonino y empieza a probar distintos ángulos de cámara y composiciones entre curiosas y elegantes para mostrar el lugar en el que vive, consiguiendo algunas imágenes notables.

Otro eje central a Plata o mierda pasa por las conversaciones y discusiones de Joubert con Bonino, ya que muchas veces él está angustiado y dice sentirse presionado por su codirectora para seguir filmando cuando no tiene ganas de hacerlo. Y esa sensación casi de depresión es central a todo el film: la ex que no quiere verlo, el hijo al que no ve, los miedos, la fragilidad sanitaria (parte del film es en pandemia) y, más que nada, la sensación de que la vida se le va pasando y él no logra encontrar una salida –ni legal ni emocional– a ese círculo en el que está metido. De todos los relatos carcelarios que se han visto en el cine argentino reciente, el de Bonino y Joubert es uno de los más angustiantes.