Series: reseña de ‘Las cuatro estaciones – Temporada 2’ (‘The Four Seasons’), de Tina Fey, Lang Fisher y Tracey Wigfield (Netflix)

Series: reseña de ‘Las cuatro estaciones – Temporada 2’ (‘The Four Seasons’), de Tina Fey, Lang Fisher y Tracey Wigfield (Netflix)

Tres parejas de mediana edad regresan a sus vacaciones compartidas, ahora bajo la sombra del duelo y de decisiones que se sienten cada vez más definitivas. Con Tina Fey y Colman Domingo.

De un elenco excepcional uno tiende a esperar grandes cosas. Y Las cuatro estaciones tenía todo para alcanzar ese objetivo pero, lamentablemente, se quedó en una zona media y un tanto anodina: una comedia dramática sobre los problemas de tres parejas burguesas de mediana edad que vacacionan juntas cuatro veces al año —de ahí, y de la música de Vivaldi, viene el título— y que van actualizando sus problemas, conflictos y desavenencias. Amable pero discreta, tenía un golpe de efecto sobre el final que alteraba un poco todo el plan. Y ese golpe hace que la segunda temporada sea un poco mejor, más compleja, adulta y melancólica, que la anterior.

Pero para hablar de eso hay que spoilear eso que pasó en la primera temporada. Si no la vieron, pueden volver a esto después. Lo cierto es que allí, en el penúltimo episodio, moría Nick (Steve Carell) en un accidente de auto. La vida de Nick era el principal punto de conflicto de la trama ya que se separa de su esposa Anne (Kerri Kenney-Silver) y empieza a salir con una mujer más joven, Ginny (Erika Henningsen), que, nos enteraremos luego del accidente, está embarazada. Las otras parejas las integran Danny y Claude (Colman Domingo y Marco Calvani) y Jack (Will Forte) y Kate (Tina Fey), cada una de ellas con sus respectivos contratiempos y conflictos a los que, al final, se suma el hecho de lidiar con la muerte de su gran amigo. De hecho, el primer viaje del grupo está ligado a desparramar las cenizas del susodicho.

La segunda temporada no cuenta con Carell —salvo por un episodio importante que funciona a modo de flashback—, pero eso que podría verse como un problema casi que termina siendo una buena noticia, ya que ahora deja de haber un centro orbital y todo funciona un poco más democráticamente. Al principio, de todos modos, el asunto parece seguir igual, con idas y vueltas ligadas a los conflictos de cada pareja en los distintos escenarios vacacionales que recorren. Pero la sombra del duelo está por encima de todo y afecta a Jack —que empieza a tener actitudes un poco llamativas— y a Kate, que convive con eso, por lo que la pareja se ve afectada y empiezan a actuar cada uno por su cuenta de maneras conflictivas.

Danny y Claude lidian con la idea de adoptar un hijo y las distintas elecciones ponen también en riesgo lo que han logrado, con dificultad, construir. Y el grupo se completa ahora con las dos ex mujeres y el bebé de Nick, quienes vacacionan con los demás y lidian, de raras maneras, con la crianza del hijo y con sus respectivas situaciones personales y sentimentales. De hecho, buena parte de los primeros episodios están dedicados a conseguirle una pareja, ocasional o no, a Anne. Pero de a poco el tono cómico va ganando en (cierta) seriedad y Las cuatro estaciones pasa a tomarse un poco más en serio el dolor de sus protagonistas.

«Las decisiones que tomamos ahora se vuelven más importantes porque son las que nos acompañarán hasta el final de nuestras vidas», dice uno de ellos, de manera humorística pero dando a entender la densidad que, bajo su tono ligero y cómico, la serie tiene. Tener un hijo, separarse, cambiar el modo de vida o animarse a empezar de nuevo corre el riesgo de ser la última gran elección y lo que mete miedo ahí es equivocarse, hacer una mala jugada. Y si bien Las cuatro estaciones no profundiza demasiado esa inquietante idea, el concepto sobrevuela cada una de las situaciones.

El elenco es previsiblemente sólido y, aunque por momentos la necesidad de agregar gags cada dos minutos sea excesiva, el talento de cada uno de ellos hace llevaderas esas situaciones. No es la serie que uno espera con los nombres que tiene por delante, pero Las cuatro estaciones tampoco decepciona del todo. Es tan solo otra amable comedia dramática sobre los problemas de un grupo de gente acomodada a los que el caos del mundo que los rodea los pasa completamente de costado.