Series: reseña de ‘The Boroughs: Jubilación rebelde’, de Jeffrey Addiss y Will Matthews (Netflix)

Series: reseña de ‘The Boroughs: Jubilación rebelde’, de Jeffrey Addiss y Will Matthews (Netflix)

por - Críticas, Estrenos, Online, Series, Streaming
27 May, 2026 09:23 | Sin comentarios

Un grupo de jubilados descubre que la conspiración sobrenatural que amenaza su comunidad es tan peligrosa como perfecta es su fachada. Con Alfred Molina, Alfre Woodard y Geena Davis.

Dos tendencias de las series televisivas de los últimos años se combinan en The Boroughs, este estreno de Netflix que se promociona más por quienes han puesto su nombre entre los productores que por el elenco o la trama. Me refiero a los Duffer Brothers, los creadores de Stranger Things. Si bien no son los showrunners ni los guionistas ni los directores de la serie, su espíritu sobrevuela todo lo que se ve aquí. O, por lo menos, las partes ligadas al misterio sobrenatural del que se ocupa.

El otro «ángulo» que toma The Boroughs se conecta más con el no muy agraciado título local: Jubilación rebelde. Me refiero aquí a las series sobre personas de la tercera edad metidas a resolver casos policiales. El modelo acá es Only Murders in the Building o la más reciente —y también de Netflix—, Un hombre infiltrado. En todas ellas hay «personas mayores» que funcionan como detectives en los edificios o comunidades en los que viven.

The Boroughs junta las dos cosas. Con un elenco de notables y queribles veteranos, tenemos una serie de gente que vive en una comunidad para personas retiradas que se topan con un misterio sobrenatural. Y hay que decir que, al menos por un rato, funciona. El carisma del elenco, el drama personal de cada uno, el humor un tanto nostálgico que traen consigo y la química entre todos ellos le da vida a una serie que, promediando la temporada, empezará a pasarse de rosca hacia una situación relativamente similar a la que movilizaba a los adolescentes de Stranger Things: resolver una complicada trama fantástica solo que teniendo 50 o 60 años más a cuestas.

El que abre las puertas a «The Boroughs», tal es el nombre de la comunidad, es Sam (Alfred Molina), quien es llevado allí a disgusto por su hija (Jena Malone), tras quedar viudo. Es claro que no quiere estar ahí, tiene algunos aparentes desórdenes mentales y visiones (aquí aparece un tema de Bruce Springsteen cumpliendo un rol similar al de Kate Bush en Stranger Things y la musicalización es más de los ’70 que de los ’80 para enganchar con las edades de los protagonistas), pero cuando conoce a los vecinos que les tocó en suerte decide quedarse y probar.

Es que ahí se empieza a hacer amigo del simpático Jack (Bill Pullman), de la pareja de ex hippies Art y Judy (Clarke Davis y Alfre Woodard), de la ex agente de bandas de rock Renee (Geena Davis) y del gracioso Wally (Dennis O’Hare). Pero la alegría es pasajera porque, es obvio desde la primera escena —en la que se ve a una criatura rara con forma de araña gigantesca matar a una persona— que algo extraño se cuece en las literales entrañas del elegante barrio para jubilados. Además, con solo verles las caras de excesiva y siniestra simpatía a sus dueños (Seth Numrich, Alice Kremelberg) y lo pesado que parece su jefe de seguridad, es obvio que se esconden cosas en ese lugar.

No solo la criatura extraña es el problema, sino el hilo que se tira a partir de ella, y que nuestros intrépidos jubilados (especialmente Sam, Judy y Wally) van investigando usando, como en Stranger Things, unos modos tecnológicos bastante caprichosos ligados al uso de viejos televisores. En paralelo, Art empieza a adivinar que otras cosas pasan en el desierto que rodea esta prefabricada ciudad. Y, como podrán imaginarse, todo se conecta con todo y las vidas de nuestros septuagenarios e intrépidos investigadores corre más riesgos que los necesarios para esa edad en la que preferirían seguramente jugar al golf y sentarse a conversar y tomar alguna copa de vino.

La serie no desperdicia todo su potencial porque, entre corrida, persecución, error y descubrimiento, hay lugar para romances, reminiscencias, engaños, historias personales y algunas emotivas conversaciones entre los protagonistas, muchos de los cuales tuvieron duras historias de vida. Pero el peso de todo se lo va llevando la trama sobrenatural y, a partir del quinto episodio, todo huele demasiado previsible. No por la trama en sí —que tiene sus giros inesperados— sino por la lógica que la sostiene y que, con suerte, Netflix quiera seguir sosteniendo por varias temporada.

Jubilación rebelde se presenta como una suerte de homenaje al espíritu resiliente de personas mayores que en muchos casos la sociedad descarta, pero también es una celebración de la mayoría de edad y una crítica a aquellos que quieren seguir siendo jóvenes a toda costa. Hay un balance entre sabiduría y actitud positiva que la serie promueve y que le da al proyecto —como a los otros citados anteriormente— una cuota de ternura. Además de darnos la posibilidad de pasar un rato con media docena de grandes intérpretes que en los años ’90 y 2000 fueron protagonistas de grandes blockbusters de Hollywood. Más allá de no ser esta una gran serie, hay que agradecer que las plataformas de streaming nos permiten seguir compartiendo tiempo con estos entrañables actores.