Estrenos online: crítica de ‘Turbulencia en la oficina’ (‘Office Romance’), de Ol Parker (Netflix)

Estrenos online: crítica de ‘Turbulencia en la oficina’ (‘Office Romance’), de Ol Parker (Netflix)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online, Streaming
05 Jun, 2026 07:46 | Sin comentarios

Una CEO adicta al trabajo y su abogado británico deben sortear las reglas de la empresa —y su propia resistencia— antes de que lo inevitable ocurra. Con Jennifer Lopez y Brett Goldstein.

Clásica comedia romántica de oficina al punto tal que se llama exactamente así, Office Romance no busca descubrir nada nuevo en el género pero se las ingenia, al menos durante su primera hora, para generar una amable y pícara serie de situaciones ligadas a un potencial pero evidente romance entre la CEO de una aerolínea —interpretada por Jennifer Lopez— y un abogado que trabaja para ella, y que encarna Brett Goldstein, también coguionista del film. Pero como las reglas de la empresa lo prohíben, bueno, no les queda otra que… aguantar.

Jackie Cruz, la responsable de Air Cruz, es una mujer obsesionada por su trabajo y que no quiere o no tiene tiempo para su vida personal y/o sentimental. Daniel Blanchflower es un abogado llegado de Londres a los Estados Unidos que tiene, a su modo, una similar filosofía: no llevar nada personal a la oficina. Una circunstancia peculiar —el abogado principal de la empresa, un poco utilizado Bradley Whitford, sufre un bizarro accidente alimenticio— los lleva a conocerse. Jackie necesita que Daniel la represente en un juicio que le quiere llevar adelante una aerolínea rival por un asunto ligado al uso de puertas del aeropuerto de Dallas. Y el hombre, al verla, queda embobado, lo cual no habla en principio demasiado bien de su capacidad para defenderla.

Pero en una mediación con la otra aerolínea en la que sus rivales demuestran todos sus prejuicios por el hecho de que ella sea una mujer —son hirientes, misóginos e infieren «malas artes»—, Daniel saca a la luz su talento como abogado y Jackie queda igualmente embobada. Pero, se sabe, un romance es más que problemático en esas circunstancias y nadie quiere meterse en esos líos. Especialmente teniendo además a Sydney (la gran Betty Gilpin), asistente de Jackie y muy embarazada, mirándolos fijamente todo el rato. Es obvio que tarde o temprano ese límite se romperá, pero mientras nada sucede y todos se mueren de ganas (Daniel de hecho queda más que en evidencia), la película funciona mejor.

Una vez que ese dique romántico/sexual se quiebra, Turbulencia en la oficina se vuelve más predecible, rutinaria y tradicional, más allá de alguna escena un poco extravagante —ligada a un parto—, algunos gags ligados a las diferencias culturales entre británicos y estadounidenses, o las extrañas salidas de muchos de los personajes secundarios, que a partir de ese momento pasan a ser más graciosos que los protagonistas. Intérpretes como Tony Hale, Amy Sedaris, Mary Wiseman, Edward James Olmos y otros le van agregando detalles simpáticos a una historia romántico-empresarial que, de allí en adelante, avanza por los carriles más previsibles y que el realizador de Ticket to Paradise tiñe de tonos un tanto retro.

Lo mismo pasa con la química entre López y Goldstein, que parece funcionar mejor como algo humorístico que de un modo romántico, como si en realidad la mejor relación posible para ambos fuera, en el fondo, ser amigos. Una vez que la cosa pasa para el otro lado, la química prácticamente desaparece, quizás porque el actor de Ted Lasso funciona en un único registro y le cuesta, cuando lo requiere la trama, ponerse romántico y ser creíble al hacerlo. J-Lo, una experta todoterreno en la comedia romántica, puede hacer este tipo de personajes casi sin despeinarse. De hecho, pensándolo bien, casi no se despeina en toda la película.

Agradable y más creativa de lo que uno podría esperar por su genérico título en inglés, Office Romance quizás no salve a las comedias románticas para mayores de 40 años de la decadencia a la que parecen encaminadas hace ya muchos años, pero en sus propios y relativos términos cumple con las expectativas de ser un entretenimiento stremeable de fin de semana. Es como volver a la década de 1990 o la de los 2000 al menos por un rato.