Semana de Cine Italiano: entrevista a Alessio Rigo de Righi y Matteo Zoppis, directores de ‘Testa o croce?’

Semana de Cine Italiano: entrevista a Alessio Rigo de Righi y Matteo Zoppis, directores de ‘Testa o croce?’

por - Ciclos, cine, Entrevistas
27 Ago, 2026 08:11 | Sin comentarios

La nueva película de los realizadores italianos, protagonizada por John C. Reilly y Alessandro Borghi, es un western centrado en la visita a Italia de Buffalo Bill. El film se verá como parte de la 12° Semana de Cine Italiano, que tendrá lugar en el Cinépolis Recoleta entre el 3 y el 9 de septiembre.

Después de La leyenda del Rey Cangrejo, Alessio Rigo de Righi y Matteo Zoppis regresan con Cara o cruz? (Testa o croce?), una película tan inclasificable como la anterior, aunque esta vez el punto de partida sea un hecho histórico. Inspirados en las visitas que Buffalo Bill realizó a Italia a fines del siglo XIX, construyen un western que combina aventura, revisión histórica, fábula y surrealismo, y que convierte una vieja leyenda popular en una reflexión sobre los mitos nacionales y las formas en que se construyen los relatos.

Lejos de reproducir los códigos del spaghetti western, los dos cineastas buscan apropiarse del género para llevarlo a otro lugar. Su película comienza como un western clásico, pero muta constantemente: incorpora elementos del revisionismo, cambia de punto de vista, introduce una protagonista femenina que desafía las convenciones y termina abrazando un registro casi onírico.

La ambición del proyecto también se refleja en un elenco internacional encabezado por Alessandro Borghi, Nadia, John C. Reilly como Buffalo Bill y Peter Lanzani, uno de los actores argentinos más reconocidos de su generación. Los realizadores —uno de los cuales, Rigo de Righi, vivió muchos años en la Argentina y trabajó en el cine local— hablaron sobre el origen de la película, sus influencias cinematográficas, la manera en que trabajan como dupla creativa y las similitudes que encuentran entre la nueva generación de realizadores italianos y la experiencia del cine independiente argentino.

Sus películas anteriores estaban muy ligadas a los relatos orales y las leyendas populares. Sin embargo, esta nueva película parece partir de un punto distinto. ¿Cómo dialoga con sus trabajos anteriores?

Matteo Zoppis: En realidad, todo nace de un hecho histórico. Buffalo Bill viajó dos veces a Italia y existe una leyenda según la cual, durante una de esas visitas, se organizó un rodeo entre los cowboys de su espectáculo y los butteri, los vaqueros tradicionales de la Toscana. Algunos periódicos italianos de la época aseguraron que ganaron los butteri, aunque, claro, eso lo decía la prensa italiana, así que nunca sabremos cuánto hay de verdad. Nos gusta creer que ganaron. Esa tensión entre lo que realmente ocurrió y lo que pertenece al terreno de la leyenda atraviesa toda la película y es, en el fondo, el vínculo con nuestros trabajos anteriores. La diferencia es que aquellas películas nacían casi exclusivamente de relatos orales, mientras que aquí quisimos partir de un hecho documentado y transformarlo en una ficción más estructurada. Por eso la película está dividida en capítulos, como si Buffalo Bill estuviera escribiendo su propia novela del Oeste ambientada en Italia.

Es una película difícil de encasillar. Parte del western, pero termina mezclando muchos registros distintos. Además, Rosa es un personaje muy contemporáneo. ¿Les interesaba romper con las convenciones del género?

Alessio Rigo de Righi: Sí. Desde el principio sabíamos que queríamos hacer un western ambientado realmente en Italia. Hay muchísimos spaghetti westerns, pero casi todos transcurren, al menos en teoría, en Estados Unidos. Nosotros queríamos apropiarnos del género y situarlo en nuestro propio territorio. También queríamos jugar con sus reglas. El western siempre ha sido un género que habla de la época en la que fue realizado más que del período histórico que representa. Esa idea fue muy importante para construir personajes como Rosa y para pensar la película en general.

Zoppis: Nos interesaba recorrer distintos subgéneros del western. La película comienza casi como un western clásico: aparecen Buffalo Bill, los cowboys, los nativos americanos y un conflicto bastante tradicional. Pero poco a poco deriva hacia un western revisionista, donde Rosa ocupa el centro del relato. Después se vuelve más ácido y finalmente entra en un territorio casi mágico y surrealista. Queríamos que esa transformación acompañara el viaje emocional de los personajes. A medida que ellos cambian, también cambia el lenguaje de la película.

Pensaba justamente en esa libertad de tono. ¿Había referencias concretas durante la preparación?

Rigo de Righi: Vimos muchísimas películas, pero nunca nos sentamos a decir: «vamos a hacer algo como esto». Claro que Buffalo Bill and the Indians de Robert Altman estuvo presente, igual que McCabe & Mrs. Miller. También revisamos muchos westerns clase B y westerns italianos para entender cómo utilizaban el género para hablar del presente. Pero, al mismo tiempo, queríamos alejarnos de los códigos más reconocibles del spaghetti western. No nos interesaba repetir los grandes zooms ni hacer una música que recordara a Ennio Morricone. Preferíamos construir algo nuevo, alimentado por todas esas influencias, pero sin quedar preso de ninguna.

La película parece atravesar distintas etapas: comienza casi como un cuento o una película muda y termina en un registro completamente surrealista.

Rigo de Righi: Exactamente. Esa evolución era deliberada. Queríamos que el espectador sintiera que estaba recorriendo distintas formas del western. Empezamos con algo muy cercano al cine mudo, pasamos por el western clásico, luego por el revisionista y finalmente llegamos a un espacio mucho más onírico. La idea era romper continuamente las expectativas. Cuando el espectador cree que la historia va a seguir un camino conocido, la película toma otra dirección. Todo responde al recorrido interior de los personajes.

¿Y cuál es el cine que los formó como espectadores?

Zoppis: Siempre nos gustaron las películas que transmiten una sensación de libertad, las que te llevan de viaje. Ese es el tipo de cine que intentamos hacer y también el que nos gustaría ver como espectadores. Miramos muchísimo cine y nuestras referencias van mucho más allá del western.

Rigo de Righi: Yo crecí viendo mucho cine estadounidense, pero con el tiempo me enamoré del cine asiático y del australiano, especialmente de la Nueva Ola australiana de los años setenta, principalmente Peter Weir. Y una película que siempre vuelve para nosotros es Wake in Fright, de Ted Kotcheff. Tiene una textura y una atmósfera que nos resultan fascinantes.

Llevan muchos años dirigiendo juntos. ¿Cómo funciona esa dinámica? ¿Existe una división clara de roles entre ustedes?

Rigo de Righi: (Ríe.) La verdad es que no sabemos si existe un secreto. Nunca dividimos el trabajo de manera estricta. No es que uno haga una cosa y el otro otra. Todo se mezcla constantemente y atravesamos distintas etapas durante el proceso. A veces eso incluso vuelve un poco locos a quienes trabajan con nosotros.

Zoppis: Lo que sí compartimos es una idea muy clara de cómo queremos hacer cine. Para nosotros tiene que ser una experiencia colectiva. Trabajamos muy de cerca con todos los colaboradores y tratamos de darles la mayor libertad posible para que aporten sus propias ideas. Con los actores, por ejemplo, dedicamos mucho tiempo a construir los personajes junto a ellos. Muchas veces modificamos detalles, la manera de hablar o pequeños aspectos de la personalidad durante los ensayos. Lo mismo ocurre con nuestro director de fotografía y con el resto del equipo. Nos interesa alejarnos de la idea del director como una autoridad absoluta. Preferimos que la película se construya entre todos.

En los últimos años se habla mucho del nuevo cine italiano. ¿Sienten que realmente existe una nueva generación de realizadores o todavía son casos aislados?

Rigo de Righi: Creo que algo está ocurriendo. Nos hace muy felices compartir festivales con cineastas como Francesco Sossai, que además es un gran amigo. Durante mucho tiempo parecía que el cine independiente italiano estaba bastante estancado y ahora empieza a aparecer una generación con voces muy distintas. Mi deseo es que logremos construir algo parecido a lo que vi en Argentina. Yo pasé varios años allí y me impresionó muchísimo la forma en que trabajan los cineastas. Existe una verdadera comunidad: los directores se muestran sus películas, se ayudan, intercambian ideas y, sobre todo, son amigos. Esa red hace que cada uno conserve su identidad, pero que al mismo tiempo todos crezcan juntos. Me gustaría que en Italia pudiera consolidarse algo similar.

Sobre todo en un contexto en el que hacer cine independiente resulta cada vez más difícil.

Zoppis: Exactamente. Cuando las condiciones económicas o culturales se vuelven más complejas, la colaboración se vuelve todavía más importante. Esperamos que esa comunidad siga fortaleciéndose, tanto en Italia como en Argentina.

El elenco reúne actores italianos, estadounidenses y argentinos. ¿Cómo fue el proceso de casting?

Rigo de Righi: Cada caso fue completamente distinto. Cuando terminamos la primera versión del guion nos reunimos con Alessandro Borghi de una manera muy informal. Él ya había visto La leyenda del Rey Cangrejo y le había gustado mucho. Tomamos un café, le dimos el guion y una semana después nos llamó para decirnos que quería hacer la película. Después pasaron casi dos años hasta el rodaje. En ese tiempo él incluso fue padre y nosotros seguimos desarrollando el proyecto. Fue entonces cuando apareció Nadia Tereszkiewicz. Desde el primer momento sentimos que era Rosa. Tiene una fuerza expresiva enorme y una energía muy particular. Además, trabajamos mucho con ella durante la preparación. Escuchamos todas sus ideas sobre el personaje y muchas terminaron incorporándose a la película.

Zoppis: El caso de John C. Reilly fue completamente distinto porque implicaba entrar en el sistema de casting estadounidense. Era casi un sueño para nosotros. El proceso fue largo, pero cuando finalmente nos encontramos con él sentimos enseguida que era el Buffalo Bill que buscábamos. Hay un detalle que nos encanta: tenía exactamente la misma edad que Buffalo Bill durante sus giras por Italia. Y después, en el rodaje, hizo mucho más de lo que imaginábamos. Le dio al personaje una dimensión muy humana y muy melancólica.

Rigo de Righi: Con Peter Lanzani la historia nació de una amistad. Nos conocimos en el Festival de San Sebastián gracias a Santiago Mitre, cuando Peter estaba presentando Argentina, 1985. Después seguimos viéndonos cada vez que coincidíamos y, cuando se instaló una temporada en Roma para preparar otro proyecto (una biografía de Luca Prodan), empezamos a hablar mucho de cine. Yo ya tenía en mente que interpretara ese personaje. Sentía que podía aportarle una energía muy especial. Un día, mientras estábamos tomando algo, simplemente se lo propusimos. Nos respondió enseguida que sí y fue una alegría enorme. Peter tiene una presencia muy fuerte en pantalla y, además, una curiosidad permanente por el trabajo. Era exactamente lo que necesitábamos para ese personaje.

Esa mezcla de actores de distintos países también le da a la película una identidad muy particular, casi fuera del tiempo.

Zoppis: Era una búsqueda deliberada. Nunca quisimos hacer una reconstrucción histórica estricta. Lo que nos interesaba era capturar el espíritu de una leyenda. La película transcurre en un período histórico muy convulsionado y juega libremente con hechos que pertenecen a distintos momentos. No pretendemos reconstruir la Historia con precisión documental, sino crear una especie de sueño inspirado en ella. Nos gusta pensar que retrata una época en la que todavía parecía posible imaginar otro mundo. Esa sensación de posibilidad era más importante para nosotros que la fidelidad histórica absoluta.


‘Testa o croce?’ se verá como parte de la 12° Semana de Cine Italiano, que tendrá lugar en el Cinépolis Recoleta entre el 3 y el 9 de septiembre. Aquí, todos los detalles de la programación.