
Series: reseña de ‘Vista por última vez’ (‘Last Seen’), de Kris Mrksa y Christian Schwochow (Apple TV)
Un padre que busca a su hija desaparecida once años atrás recibe un llamado extraño que le hace suponer que la chica sigue viva. En Apple TV desde el 9 de septiembre.
Policiales que involucran la desaparición, posible secuestro y muerte de una niña son el lugar común más previsible del género, tanto literario como audiovisual. Vista por última vez, la serie australiana basada en la novela estadounidense The Dispatcher, de Ryan David Jahn, trata de encontrarle un ángulo original, diferente, a la previsible estructura de desaparición y consecuente investigación detectivesca. Y lo hace además poniendo como protagonistas a una serie de personajes entre complicados y desagradables, pero a ambos lados de la historia.
Ian Ridley (Patrick Brammall, de Colin from Accounts) es un ex policía de una pequeña ciudad australiana que ahora se dedica a atender llamados de emergencia telefónica, ya que fue removido de su labor previa por alcoholismo. También se ha separado y, a diferencia de su ex mujer —que armó una nueva familia y está embarazada—, sigue solo, frustrado, con algún affaire de oficina y, sobre todo, bebiendo sin parar. Tiene una justificación, si se quiere, por más que haya pasado mucho tiempo. Hace once años desapareció su pequeña hija Maggie, de tan solo tres, y desde entonces no supo nada más acerca de ella.

La tensión por el caso se renueva cuando, no muy lejos de su casa, aparece un cuerpo infantil enterrado, descubierto casualmente por unos perros. El cadáver está ahí hace una similar cantidad de años al de su hija y, encima, hay algunas ropas suyas cerca. La conclusión que todos sacan, aún cuando el ADN todavía no se ha hecho, es que la chica ha muerto. La noticia es terrible pero a la vez debería permitirle a Ian cerrar esa herida abierta. Pero no le es fácil. Por eso, cuando organiza un entierro, más que hacer el duelo por la niña se dedica a mirar sospechosamente a cada uno de los que vienen a dar su pésame buscando algún potencial culpable. Y presiona a su hijo adolescente —que vive con su madre— para que lo ayude.
Para poder hablar con cierta propiedad de la serie es necesario SPOILEAR algo que se descubre al final del primer episodio. El que no quiera enterarse de nada puede saltar desde acá hasta el último párrafo.
En medio del shock que se produce en el pueblo por la aparición del cuerpo —los vecinos reparten un cartel con una convocatoria al velatorio— vemos a un hombre llamado Henry (Brendan Cowell) mirar todo con extrañeza, dudas y cierto terror. Cuando va a su casa en medio del campo descubriremos que vive con su esposa, Jenna (Maxine Peake), una mujer con delicado estado de salud, y una niña de 14 años llamada Sarah (Chloe Jean Lourdes), que no sale nunca de ese caserón y no conoce el mundo exterior ya que, sus padres aseguran, son muy religiosos y prefieren educarla por su cuenta, alejada de los peligros y la inmoralidad del mundo. ¿Será que esa chica es Maggie?
De ahí en adelante la serie fluctuará entre las dos partes de la historia: la búsqueda de Ian —que no está convencido de que el cuerpo que encontraron sea el de su hija— y las cada vez más sospechosas acciones de Henry y Jenna, que se obsesionan por que nadie entre en contacto con la chica. Pero Sarah, como buena adolescente, se ve tentada a salir al mundo. Y en algún momento todos esos elementos chocarán entre sí. Otro personaje importante en la historia es Donald (Daniel Henshall), que es hermano de Henry y, a la vez, buen amigo de Ian. Su rol en la trama es clave —o podría serlo— para unir esas dos puntas cercanas en el espacio pero separadas en todo lo demás.

Es cierto que Last Seen no termina de escaparle a las fórmulas conocidas y, en especial, a la figura del padre/detective desesperado que pierde el control, pero al mismo tiempo genera intriga al presentar otro aspecto de la situación —el de los potenciales secuestradores— de una manera ambigua. Son personajes plagadas de secretos, pero no parecen ser criminales clásicos ni nada por el estilo. Los secretos que se esconden entre todos estos personajes se irán develando, de una manera por momentos bastante cruenta, a lo largo de compactos seis episodios —todos dirigidos con experto profesionalismo por el experimentado realizador alemán Christian Schwochow— en los que el punto de vista cambia permanentemente, lo mismo que lo que se asume y sospecha.
Fin de zona de potenciales SPOILERS
Al suceder en Australia en lugar de Texas —donde transcurre en la novela original de 2012—, Vista por última vez presenta a la vez otra lógica, otro tipo de personajes y otras culturas que también permiten evitar la mayoría de los lugares comunes de las series que suceden en los Estados Unidos. Si bien las diferencias sociales o culturales no son sustanciales, al menos hay un cambio de paisaje, de universo, de acentos y hasta de formas de relacionarse entre los personajes. No son cambios radicales que vuelvan original una serie que, después de todo, se apoya en una fórmula más que familiar, pero al menos le otorga algunas diferencias, enigmas y ambigüedades que la hacen un tanto más atractiva. Tener solo seis episodios ayuda también.



