Series: reseña de ‘Guerra’ (‘War’), de George Kay (HBO Max)

Series: reseña de ‘Guerra’ (‘War’), de George Kay (HBO Max)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online, Streaming
16 Oct, 2026 08:00 | Sin comentarios

En esta serie legal de HBO Max, el divorcio de un magnate tecnológico (Dominic West) y una estrella de cine (Sienna Miller) enfrenta a dos bufetes londinenses rivales.

Un juicio de divorcio puede ser complicado para cualquier mortal, pero cuando se trata de una pareja de millonarios como la que protagoniza Guerra, el asunto puede ser salvaje. Es cierto, estamos hablando de millones más para uno u otro, como si hubiera mucha diferencia entre llevarse 100 o 150, pero acá el problema excede los beneficios o pérdidas de las partes. Acá hay un enorme ecosistema —legal más que nada, pero no solamente— que quiere sacar su tajada de esta danza de dinero en juego. Es claro que la serie creada por el showrunner de Lupin y Hijack no representa las experiencias del común de la gente, pero hay algo fascinante en ver, al menos de vez en cuando, al «uno por ciento» pasarla bastante mal.

Todo empieza con una trampa. Complicada, problemática y quizás ilegal, pero a la vez temeraria y potencialmente brutal. Morgan Henderson (Dominic West, el actor de The Wire y The Crown) es el CEO de una compañía tecnológica multimillonaria que está recibiendo un premio de sus pares. Una chica (Rose William) lo mira fijo entre el público, camina a la salida del evento hacia el mismo hotel al que va él, se sube al mismo ascensor y, al bajar en su mismo piso, se queda mirándolo fijo. Morgan intenta desentenderse de la situación, ella deja la puerta de su cuarto abierta, él termina entrando y ya saben cómo sigue esto. Solo que aquí, a la mañana siguiente, ella está sacándole fotos a él en la cama y enviándoselas a Carla Duval (Sienna Miller), la famosa actriz que es amiga suya y, a la vez, la esposa de Morgan.

La infidelidad es la excusa, la mecha que dispara el pedido de divorcio. Carla consulta con un bufete de abogados y ellos, si bien le dicen que ese truco (conocido como «honey trap») no será aceptado en una corte, saben que es mejor tener ese material que no tenerlo. En cualquier juicio de divorcio de gente conocida importa, tanto o más que la verdad, la opinión pública. Y ese material para la amarillísima prensa inglesa puede ser clave. Morgan y sus abogados se dan cuenta que la mujer trama iniciarle un juicio a él y se lo inician ellos antes y de un modo parecido al de un divorcio real. Así, muy rápidamente, la situación se vuelva tensa y complicada. De allí en adelante, comenzarán una serie de negociaciones y mediaciones que solo serán los preparativos para la batalla final.

Guerra está armada como lo que en inglés llaman una «anthology series«, una que cambia de historia por temporada siguiendo un mismo eje o temática. Y esta no es, en realidad, una serie sobre un divorcio, sino una sobre abogados, y una en la que cada temporada sigue un caso explosivo. Así que los otros protagonistas de la historia están a uno y otro lado del mostrador. Del lado de Carla —una actriz muy famosa en su momento que está atravesando un período de poco trabajo— hay una firma joven, Taylor & Byrne, manejada por Nick y Serena (James McArdle y Phoebe Fox), una pareja embarazada que tiene un equipo grande de gente ocupándose solo de este caso. Del lado de Morgan hay una firma más tradicional y antigua (Cathcarts), que manejan con astucia los más veteranos St. John (Pip Torrens) y Beatrice (Nina Sosanya), con su igualmente nutrido equipo.

War se ocupa de la pareja en cuestión pero tanto o más de los abogados y sus estrategias. Pero así como Carla tiene un punto potencial a favor con la citada fotografía, los abogados de Morgan tienen una carta aún más fuerte y secreta. Se llama Johnny (Archie Renaux) y es un joven abogado que, luego de esforzados intentos por conseguir trabajo, termina metido en una rara situación: trabaja para Taylor & Byrne pero en realidad «espía» para sus rivales. Y esa ventaja les permite, al menos inicialmente, tener importantes datos a la hora de las negociaciones y el potencial juicio.

La serie incorporará de a poco otros elementos, como el hijo adolescente de Clara (encarnado por Aran Murphy, el hijo de Cillian Murphy al que también se puede ver en Youth), historias del pasado de cada uno y, sobre todo, el gran punto de disputa: ellos han firmado un acuerdo prenupcial pero Carla y sus abogados intentan invalidarlo ya que eso se firmó mucho antes de que Morgan se volviera tan rico como lo es ahora. Así, acumulando problemas, trucos, trampas, romances inesperados, traiciones y mucho mucho dinero, Guerra presenta un drama de divorcio más como una trama de suspenso que como un relato en el que hay algún tipo de emoción de por medio.

Pese a la frialdad y falsedad que rodea a Morgan y a Carla, tanto juntos como separados, la serie es inteligente y no los pinta crudamente como monstruos. Son, sí, personas que ponen los sentimientos de lado y tratan de calcular cada movimiento para sacar ventajas económicas, pero no siempre pueden hacerlo ya que ciertos resabios de humanidad les brotan, aquí y allá, muchas veces complicando las estrategias de los abogados. Es la clase de pareja que puede aceptar poner al hijo en medio de la disputa, pero quebrarse o arrepentirse luego de hacerlo.

Y algo parecido sucede con los abogados, personas cuyas estrategias uno puede comprender pero que a la vez, se sabe, están motivados por tratar de quedarse con la mayor cantidad de dinero posible de este negocio que son, en el fondo, esta pareja de clientes. Y ni hablar de todo el ecosistema que los rodea, que entra gustoso al medio de la disputa esperando ver dónde cae un billete para agarrarlo. Una escena particularmente cruel en el tercer episodio lo deja en evidencia. Los sentimientos y las emociones pueden ser importantes para esta gente, pero un fajo de billetes, un reloj carísimo o un traje de Savile Row lo son más. Y si alguien tiene que sufrir para conseguirlos, que así sea…