Series: reseña de ‘Stick: el swing perfecto – Temporada 2’, de Jason Keller (Apple TV+)

Series: reseña de ‘Stick: el swing perfecto – Temporada 2’, de Jason Keller (Apple TV+)

por - Críticas, Estrenos, Online, Series, Streaming
03 Nov, 2026 08:48 | Sin comentarios

Owen Wilson regresa como el ex profesional Pryce Cahill en la comedia de golf de Apple TV, guiando al joven Santi entre tentaciones de patrocinio mientras sueña con su propio regreso. Con Marc Maron, Timothy Olyphant y Rhea Seehorn. Desde el 4 de noviembre por Apple TV.

Cuando la llamada comfort food está bien preparada, uno la consume con gusto. Algo de eso vibra a lo largo de la segunda temporada de Stick, la serie sobre golf que tiene como protagonista a Owen Wilson como Pryce Cahill, un retirado golfista que vuelve a los primeros planos, inicialmente, gracias al éxito de su joven protegido Santi Wheeler. El segundo ciclo de aventuras de Pryce y Santi se transforma en un ensamble de carismáticos y muy buenos actores que acompañan a Wilson aún más que en la primera temporada, incluyendo a su viejo caddie Marc Maron, su anterior rival Timothy Olyphant y el agregado de varios nombres al elenco.

La segunda temporada se monta sobre la anterior y continúa con el constante crecimiento del joven Santi (Peter Dager), cuyo talento impresiona a todo el mundo. El joven prodigio empieza a ser tentado para volverse profesional, pero Pryce le advierte que ese no es el mejor camino para alguien de su edad, que lo mejor que puede hacer es seguir siendo amateur hasta terminar la universidad y luego pensar en eso. Pero las marcas, los sponsors y los agentes tocan a su puerta y será difícil resistirse a tanto regalo, adulación y canjes.

A la vez Pryce tiene que pensar qué hacer con su propia carrera. Y un sorpresivo impacto viral le hace pensar que, quizás, él también pueda volver al circuito profesional. Nadie supone que a los 55 años tenga alguna posibilidad y muchos le recomiendan no hacerlo, pero a Pryce lo tienta tratar de alcanzar la gloria que se le negó muchos años atrás. Y con más quejas que otra cosa, su ex caddie y amigo Mitts (Maron) lo acompañará. Y por ahí seguirá circulando Clark Ross (Olyphant), amigo y rival que es un poco las dos cosas a la vez. A ese grupo se sumará Rhea Seehorn (Better Call Saul, Pluribus), con lo que tendremos un cuarteto de actores capaces de hacerle frente casi a cualquier cosa.

Esos nombres conocidos y actores talentosos suplen por momentos lo que, en el fondo, no es más que una tradicional comedia dramática deportiva que raramente se aleja de los mecanismos probados. Solo basta ver las diferencias entre las desventuras del combo que arman estos cuatro actores en su subtrama con la que sostiene Santi acompañado por su madre (Mariana Treviño), su novia y caddie (Lilli Kay) y su nuevo agentes (Billy Zane) para notar que, muchas veces, son los actores los que levantan cualquier guion, por más rutinario que sea.

La chispa romántica que aparece entre Wilson y Seehorn, las inspiradas apariciones de Olyphant y el cinismo a prueba de todo de Maron sostienen una trama que enfrenta una vez más el comercio con el espíritu deportivo, a la nobleza del juego con el negocio, y que defiende una mirada romántica sobre el deporte que parece haber perdido lugar frente al universo de sponsors, negocios e influencers que dominan el golf y casi cualquier otro deporte.

Las de Stick son metáforas simples y su formato narrativo no se aleja un milímetro de lo tradicional —tiene una o dos secuencias de montaje por episodio, como por contrato—, pero cuando está trabajado con cierto cariño y con un grupo humano que parece pasarla bien al hacerlo, aún con materiales algo trillados se puede hacer maravillas. Nadie votará a Stick como serie del año, pero hay algo en ella que la vuelve querible, como ese plato de comida tradicional que todos conocemos y que acá saben preparar muy bien. No hay sorpresas en él, pero funciona.