BAFICI 2014: Competencia Vanguardia y Género (21 críticas)

BAFICI 2014: Competencia Vanguardia y Género (21 críticas)

por - Críticas
03 Abr, 2014 06:27 | comentarios

Segundo año de esta nueva y curiosa sección del BAFICI que me gusta aunque sigo sin entender muy bien conceptualmente. Aquí se combinan, como su título claramente lo dice, películas de tipo experimental, de riesgo, «vanguardistas» y otras que se acercan más a los llamados «géneros», especialmente ciertos thrillers y policiales violentos. La sección incluye […]

bafici logo 2014Segundo año de esta nueva y curiosa sección del BAFICI que me gusta aunque sigo sin entender muy bien conceptualmente. Aquí se combinan, como su título claramente lo dice, películas de tipo experimental, de riesgo, «vanguardistas» y otras que se acercan más a los llamados «géneros», especialmente ciertos thrillers y policiales violentos. La sección incluye medios y cortos, que compiten entre sí también por un premio. Cuando digo que no entiendo bien la sección es que me imagino que confunde tanto al jurado como a los espectadores, que casi son opuestos en su concepción de lo que debe ser el cine. Entiendo y valoro la idea de cruzarlos y así exponerlos a otras formas de pensar cinematográficamente, pero sigo pensando que es un ejercicio sin demasiado sentido más que juntar dos tipos de películas que muchas veces quedan afuera de las competencias principales de los festivales, especialmente las de género. De cualquier modo, en esta sección muchas veces están las mejores cosas que hay para ver en el BAFICI y todo hace pensar que 2014 no será la excepción.

livingstars-LIVING STARS, de Gastón Duprat y Mariano Cohn (Argentina) Las películas de la dupla Cohn-Duprat me presentan un problema a menudo irresoluble: sus ideas son ingeniosas y atractivas, sus puestas en escena han sido pensadas y maduradas como pocas y tienen un gran sentido del ritmo narrativo, entendiendo por donde pasa la atención de los espectadores. Lo que siempre me resulta difícil de determinar es hasta qué punto se divierten con sus protagonistas o se burlan de ellos y los ridiculizan sin que ellos lo sepan. En la más experimental de sus películas –más ligada a sus trabajos televisivos–, la dupla pone a una gran cantidad de personas bailando sus temas favoritos en lo que parecen ser sus casas o lugares de trabajo. Cada escena dura poco más de un minuto y las canciones están «enganchadas» como para generar un ritmo constante (DJ/VJ style). Vemos bailar a todo tipo de personas: niños, adultos, ancianos, gente que tiene idea de qué hacer y gente que no, entusiastas y desganados, flacos, gordos, travestis y dentistas. La puesta es similar: plano fijo y usualmente frontal, iluminación casera y un micrófono en el plano. En muchos casos, además, vemos a las persona bailar ante la presencia de otros (familiares, amigos, perros) que los miran o pretenden no darse cuenta de lo que pasa. Esa serie de consignas permite un muestrario rico y bastante efervescente de consumo pop: gente bailando hits de la música dance contemporánea (que prevalece, salvo excepciones, algunos oldies, unos reggaetones y poco más) como si la cámara fuera el espejo del baño y nadie los estuviera mirando. Lo que no termina de cerrarme es la intención del filme: si celebrar su alegría y desprejuicio o burlarse de eso mismo. Quisiera creer que es lo primero dado la energía, carisma y efervescencia de gran parte de los bailarines, pero la puesta en escena chata (plano general, pared de fondo, iluminación flat) va para el otro lado, dando una sensación algo patética, la misma que muchas veces veo en películas como las del austríaco Ulrich Seidl, que pone esa distancia «clínica» dando a sus sujetos un aura casi decadente. La película te lleva a pensar muchas veces las dos cosas a la vez y al mismo tiempo, lo cual es por lo menos curioso. Si uno la compara con el video de 24 horas de HAPPY quedan claras las diferencias: la luz y la cámara de ese video transmiten al espectador la sensación de placer y alegría compartida entre los que filman, los que bailan y los espectadores. Cuando uno ve LIVING STARS no suele sentir lo mismo: la cámara-espía, la luz de hospital, la relación entre los sujetos, los objetos y la cámara muchas veces nos colocan, como espectadores, en un lugar de cómoda superioridad. Es difícil juzgar las intenciones tanto como saber qué ángulos de cámara, qué luz y qué escenarios dan una u otra sensación, pero lo cierto es que son las personas las que trascienden esas dudas. Ellos lo disfrutan y gozan. Ni los críticos, ni los directores, ni los espectadores importamos tanto como eso.

-CREME 21, de Eve Heller (Austria / Estados Unidos)


-TRESPASS, de Paul Wenninger (Austria)

joyceansociety-THE JOYCEAN SOCIETY, de Dora García (Bélgica) El filme de la artista visual española presenta a un curioso, simpático y bastante peculiar grupo de personas que se juntan en un paraje bastante alejado que no se especifica (he leído que es en Zurich, Suiza) para leer FINNEGAN’S WAKE, de James Joyce. El enorme y complejísimo libro es analizado con tan grado de detalle y obsesión por parte del grupo de personas (la mayoría mayores) que se juntan ahí que se tardan más o menos unos 11 años en leerlo. Tomando en cuenta que el grupo (que no es fijo sino que va cambiando) se reúne hace más de 25 años, sabremos que están actualmente promediando la tercera lectura de esa impenetrable novela. La lectura del libro se mezcla con charlas y comentarios casuales, la mayoría de ellos vertidos alrededor de la mesa en la que el grupo se reúne. Se discuten nombres, referencias, se bromea y de a poco el filme, de apenas 53 minutos, va generando personajes y vamos viendo de manera discreta lo que todos parecen tener en común. Son cultos, excéntricos, bastante solitarios y, como uno dice sobre el final, poco exitosos y con una casi nula vida social. FINNEGAN’S WAKE es su punto de unión y referencia común. La película describe muy bien a estos personajes a través de largos planos de sus discusiones y debates. Por momentos peca de demasiado casual estilísticamente, como si uno de los integrantes del grupo tuviera una cámara y filmara a los otros sin demasiado criterio estético, entrando y saliendo de foco, con la cámara sacudiéndose como utilizada por un aficionado. Es cierto, la película en ese sentido juega con una similar desorganización a la que tiene el libro, pero de cualquier modo un poco más de rigor y criterio en el terreno audiovisual podría haber mejorado la sensación final que uno se lleva del, por otro lado, muy buen filme. (Del FICUNAM 2014)

-SAO SILVESTRE, de Lina Chamie (Brasil)Una transcripción audiovisual de la clásica carrera de San Silvestre que se corre todos los 31 de diciembre en San Pablo, Brasil. En el filme, Chamie trata de buscar un registro de la experiencia de estar corriendo y, en paralelo, describir y descubrir la ciudad que los corredores atraviesan, tanto en los entrenamientos como en la carrera en sí. La película no es lo suficientemente consistente estilísticamente a lo largo de su relato, pero más allá de ciertas diferencia de potencia entre distintas escenas, lo que se logra transmitir es la sensación, la vivencia de la carrera en tiempo presente… aunque sin transpirar!

NEW-UltimaPeliculaLa.jpg-LA ULTIMA PELICULA, de Raya Martin y Mark Peranson (Canadá / México / Filipinas / Dinamarca) Creativa, original y un poco dispersa reflexión de los directores acerca de varios finales: el «del mundo» que supuestamente iba a suceder el 21 de diciembre de 2012 según los mayas y el del «fílmico», con la desaparición cada vez más notable del material fílmico. Martin y Peranson proponen un viaje lúdico, reflexivo y libre a través de la cultura maya y de la historia del cine, homenajeando por un lado THE LAST MOVIE, de Dennis Hopper, analizando críticamente la explotación del fenómeno del fin del mundo y, más que nada, reflexionando sobre las imágenes que encuentran: su sentido, cómo filmarlas, el rol del cineasta y el fin del cine tal como lo conocemos. Es dispersa y caótica, potencialmente enervante, pero siempre tiene en claro su rol como una pieza casi de crítica de cine audiovisual hecha película: es un trabajo reflexivo y autoreferente sobre la verdad en el cine, la honestidad de las imágenes y –a través de los personajes, un cineasta americano y un actor mexicano que le sirve de guía– sobre los choques culturales y los diversos «fines del mundo» en los que vivimos…

-LA ISLA, de Dominga Sotomayor y Katarzyna Klimkiewicz (Chile / Polonia) Un coche choca apenas arranca el filme y ese «golpe» ensombrecerá el resto de la narración. Somos testigos de un encuentro familiar en una casa en el sur de Chile y pronto sabremos (nosotros, pero no los personajes) que la persona que esperan no llegará, ya que lo imaginamos como víctima fatal de ese accidente. El filme entonces seguirá esas conversaciones aparentemente banales, esas visitas a casas de la infancia y ese mar que se muestra pesadillesco, amenazador, ensombreciéndolo todo. Será la narración de una espera, la conciencia de que al final de ese episodio ya nada volverá a ser lo mismo para los personajes de este pequeño y sugestivo filme.

costa3-COSTA DA MORTE, de Lois Patiño (España) Enormes y pequeñas a la vez, las experiencias cinematográficas de Lois Patiño combinan, si se quiere, maximalismo y minimalismo. La observación de una naturaleza magnificente y todopoderosa junto a la presencia humana que -aunque pequeña, distante y perdida en el lienzo gigantesco del universo- le da su razón de ser, convierte el Tiempo en tiempo, la Historia en historias, las eras geológicas en momentos vividos, recordados o contados. COSTA DA MORTE impacta visualmente: se centra en una región considerada, en la época de los romanos, como el fin del mundo (Finisterre), lugar de barcos encallados, piratas y míticas aventuras. Patiño capta el lugar con la cámara ubicada la mayor parte del tiempo en un lugar casi de deidad, como si algún peculiar Dios de la zona observara todo desde las alturas y a la distancia. Lo que se ve impresiona: el mar, el cielo, la persistente niebla, la naturaleza como campo de batalla entre fuerzas que se oponen entre sí y, a la vez, como lugar de profunda belleza natural. Pero si eso fuera todo lo que COSTA DA MORTE tiene para contarnos estaríamos ante algo que no supera por mucho el elegante y “artístico” folleto turístico o bonito libro de mesa de lujosas fotografías. Como en sus cortos, los mundos de Patiño son mutantes y curiosos, se alteran de maneras sutiles pero profundas, dejando entrever en esos cambios el peso y el paso del tiempo. Es que esos paisajes están narrados desde la presencia humana, casi permanente, que altera la manera en la que vemos el lugar y hasta el formato narrativo del filme. (Crítica completa, del Festival de Locarno 2013, aquí)

-GENTE EN SITIOS, de Juan Cavestany (España)

-G/R/E/A/S/E, de Antoni Pinent (España / Suiza / Alemania) Trabajando sobre una escena de la clásica película musical con John Travolta y Olivia Newton-John, lo que este filme español hace es una manipulación del material –estirándolo, retorciéndolo, deformándolo– hasta hacer con él una suerte de película imaginaria, un cut&paste, un sample hip-hopero de imágenes y sonidos que durante unos breves minutos te convierte la película en una ensoñación –más bien una pesadilla– de sí misma.

-A MILLION MILES AWAY, de Jennifer Reeder (Estados Unidos) Este mediometraje tiene como eje principal una clase que una maestra sustituta da a un grupo de alumnas de un coro que se dedican a tratarla mal hasta que toman conciencia que, tal vez, los problemas de la timorata profesora no sean muy distintos de los suyos. Este grupo de chicas tiene, sí, muchísimo talento para interpretar una curiosa versión coral de un tema de Judas Priest. Y así, entre íconos de los ’80 (un muñeco de E.T., muchos discos, un cover de Madonna y otro de Billy Idol), pasa esta historia de adolescentes que parecen poder encontrar algún punto en común en la cultura pop, acaso la única que puede unir todas esas aparentes diferencias.

coherence-COHERENCE, de James Ward Byrkit (Estados Unidos) De la línea «género» de la sección, se trata de una curiosa película que arranca como una comedia dramática centrada en un grupo de ocho personas burguesas (cuatro, parejas) que se juntan a cenar en la casa de una de ellas justo el día que un cometa atravesará la ciudad. Una ex celebridad de la TV, una bailarina que no triunfó, una ejecutiva de Skype y así: las conversaciones van por el lado del trabajo, el feng-shui, la comida y los chismes típicos de una reunión. Pero pronto e «efecto cometa» empieza a hacer estragos y todos empiezan a vivir una extraña experiencia: son ellos mismos los que parecen estar en varias casas a la vez en una situación, analizan, de tiempo circular o «física cuántica» traspuesta a la realidad. Eso lleva a una serie de situaciones de tensión y suspenso –sumada a inoportunos cortes de luz– en la que los personajes se multiplican y todos sospechan de todos. Se trata de una película ingeniosa y entretenida, al menos durante un rato, que presenta una serie de curiosas e intrigantes situaciones a partir de la rara premisa, pero no termina de salir de la «explicación permanente» que los personajes se hacen entre ellos y nos hacen a los espectadores para que podamos entender el fenómeno. De cualquier modo, no se entiende del todo bien. Pero entretiene por un tiempo. De las películas de Género vistas en esta sección es de las más logradas, aunque en términos de extrañeza UPSTREAM COLOR la supera por amplio margen…

manak-MANAKAMANA, de Stephanie Spray y Pacho Velez (Estados Unidos / Nepal) Ganadora de la sección Cineastas del Presente –la segunda competencia en importancia del festival suizo y la que se dedica a las películas de mayor riesgo estético– del Festival de Locarno, MANAKAMANA es del mismo equipo que el año pasado presentó, también en Locarno, el extraordinario documental LEVIATHAN. Los directores de aquel filme (Lucien Castaing-Taylor y Véréna Paravel) ofician aquí de productores y los directores son otras personas relacionadas con el Sensory Etnography Lab de la Universidad de Harvard, un laboratorio que trabaja cuestiones etnográficas a partir de originales propuestas estéticas. Aquel filme, por ejemplo, seguía con pequeñas cámaras apostadas en distintos lugares el trabajo de un buque pesquero en el medio del océano transformando al filme en una experiencia inmersiva. En MANAKAMANA los recursos son otros, pero la película es igualmente radical en su propuesta. Spray y Vélez filman aquí los viajes en cablecarril de muchas personas desde y hacia el templo sagrado de Nepal que da título al filme. Pero lo hicieron de una manera más convencional: con una cámara de 16mm. fija y enfocada hacia donde se ubican los pasajeros, y con los directores presentes en cada viaje. Es decir que no se trató, como da la impresión en principio, de la filmación “invisible” (una cámara oculta, digamos) de gente subiendo y bajando del templo. La película consta de 11 escenas de una duración de 11 minutos, sin cortes dentro de cada una (y los que hay, entre uno y otro viaje, están “escondidos” por lo que da la sensación de que la película sucede en tiempo real). Lo que la película nos ofrece es el espectáculo visual de la montaña y los rostros, gestos y diálogos (o no) de las personas que viajan al templo. Como último dato, la película tiene una “trampa” respecto al clásico documental: en algunos casos los que viajan son actores y/o conocidos de los cineastas, al punto que los mismos directores prefieren referirse al filme como un híbrido entre documental y ficción… (Crítica completa, del Festival de Locarno, aquí)

-THE SACRAMENT, de Ti West (Estados Unidos)

-SEQUENCE, de Carles Torrens (Estados Unidos / España) Un corto de horror que cuenta lo que sucede cuando un hombre despierta a la mañana y se encuentra con que todas las personas con las que se cruza en su camino lo miran aterrorizados ya que tuvieron una aparentemente terrible pesadilla con él. Ese clima de suspenso se mantiene durante buena parte del relato hasta llegar a un final intenso. La resolución (bastante convencional, clásica de cortometraje efectista) intenta resolver el asunto, aclarar las dudas casi filosóficas que el filme por momentos plantea. Simpático, bien realizado, no mucho más que eso…

Upstream-Color2-UPSTREAM COLOR, de Shane Carruth (Estados Unidos) Con apenas 48 horas de diferencia vi TO THE WONDER, de Terrence Malick, y UPSTREAM COLOR, de Shane Carruth. Mi comentario no del todo favorable a la película de Malick está en otro post, pero me resulta inevitable pensar en ella al analizar la de Carruth, un cineasta que tiene muchos puntos en común, estilísticamente, con el realizador de BADLANDS. A nueve años de PRIMER, Carruths entrega su segunda película, que tiene como punto similar a la anterior el hecho de que el hombre hace casi todo solo: dirige, produce, escribe, edita, actúa y hasta compone la música. No es eso en lo que se parece a Malick, claro, sino en determinadas elecciones estéticas y temáticas. UPSTREAM COLOR está contada de la misma manera elíptica, con pocos diálogos y muchos de ellos dichos fuera de sincronía con lo que se está viendo (no es voz en off, como en Malick, sino un montaje casi asociativo, en el que pasado, presente y futuro se funden entre sí), con la misma obsesión por la cámara móvil y el plano detalle, el sol y los espacios abiertos, y esa constante búsqueda del encuadre significativamente descuidado. Temáticamente también hay puntos de contacto fuertes ya que –así como Malick toma como propio el universo de Ralph Waldo Emerson–, Carruth revela aquí un interés similar por otro “trascendentalista” como Henry David Thoreau, y ambos ubican a la relación entre el hombre y la naturaleza en el centro de sus preocupaciones. En UPSTREAM COLOR, de hecho, el libro que Thoreau escribió contando sus experiencias en una cabaña aislada del mundo, WALDEN, es central a la trama. Pero aquí el eje no pasa tanto por lo divino y lo místico, sin que está más centrada en la idea del mundo como lugar de experiencia/experimento, algo que hay que oír y descubrir, ya que nos influye más de lo que pensamos. Pero allí se acaban las similitudes, ya que donde Malick es amable, luminoso y claro (parece complicado pero no lo es, su coreografía de montaje hace parecer a su filme más complejo de lo que es) Carruth elige la oscuridad, la perturbación y la intriga. En cierto sentido se puede decir que UPSTREAM COLOR es casi inexpugnable: es un rompecabezas de imposible resolución. Y si bien -en mi opinión- la película termina siendo en exceso impenetrable, por lo menos funciona desde la provocación, incitando al espectador a husmear en sus misterios. Ahora, ¿de qué va UPSTREAM COLOR? Esa es una pregunta complicada de responder… (Crítica completa, publicada anteriormente, aquí)

-CHIGGER ALE, de Fanta Ananas (Etiopía / España) Breve y delirante película etíope centrada, digamos, en un curioso personaje que se viste de Hitler y se hace llamar así, además de ser un adorador de Beyoncé, tener contactos con el espacio exterior y ser fan de Cristiano Ronaldo. Un corto delirante y muy divertido por lo bizarro, que no se deberían perder dentro del programa que también incluye a THE JOYCEAN SOCIETY. No tengo idea quien es este sujeto que se hace llamar «Fanta Ananas», pero viendo la película tranquilamente podría haber venido de Marte, como el protagonista…

ALAN_VEGA-ALAN VEGA, JUST A MILLION DREAMS, de Marie Losier (Francia / Estados Unidos) La directora de la extraordinaria LA BALADA DE GENESIS Y LADY JAYE centra este breve retrato impresionista en la vida personal y familiar de otra figura de la música de vanguardia como el líder de Suicide, cuya personalidad y hasta aspecto tiene hoy mucho en común con el músico de Psychic TV. Si bien el filme no tiene la complejidad y profundidad de aquel filme, en este collage de momentos de Vega, su mujer y su hijo queda reflejado el interés genuino y el cariño que la realizadora tiene por estos curiosos seres, a quienes observa desde un lugar muy personal. Y, a la vez, es intrigante observar los mecanismos de repetición y combinación de imágenes de Losier, que en cierto sentido hacen eco con el sonido electrónico, de repeticiones rítmicas de creciente intensidad, de la música de los míticos Suicide. A los que, de más está decirlo, deben aprovechar para volver a escuchar…

-LA FILLE DU 14 JUILLET, de Antonin Peretjatko (Francia) Comedia delirante, inatajable, de política, de desencuentros, de campings, rutas, veraneos, absurdas situaciones y aún más absurdos personajes. Con Vincent Macaigne –actor fetiche de la nueva comedia francesa–, la película de Peretjatko tiene algo del cine francés de la Nouvelle Vague pero pasado por la comedia absurdista de Monty Phyton y el slapstick más ramplón. Por momentos no funciona y en otros directamente nos hace preguntarnos «¿qué habrán pensado?», pero se agradece la libertad de intentar tirar diez cosas al espectador y ver cuál resulta.

journey tsai-JOURNEY TO THE WEST, de Tsai Ming Liang (Francia / Taiwán) Vuelve el monje que, encarnado por Lee Kang Sheng, el alter ego actoral del realizador, camina con extrema lentitud a lo largo de ciudades. Aquí, como su título lo dice, el monje de rojo deja Asia y recorre parajes de Marsella, mientras vemos paralelamente al actor Dennis Lavant. Los destinos de ambos se cruzarán –o complementarán– en este espacio cinematográfico dedicado a la contemplación de los choques culturales, contradicciones y extraña energía que se produce cuando un hombre de aspecto místico y apariencia curiosa «aterriza» sobre una ciudad transformando su cotidianeidad. La larga escena en la que baja las escaleras de lo que parece ser una estación de subte permite la aparición tanto de esos choques como de la increíble luz que, literalmente, irradia su figura.

-TONIGHT AND THE PEOPLE, de Neïl Beloufa (Francia)

wrong-cops-WRONG COPS, de Quentin Dupieux (Francia/Estados Unidos) «Malditos policías» de todo tipo y color son los protagonistas de esta comedia absurda y zarpada cuya gracia inicial no se sostiene mucho más de sus primeros 20, 30 minutos y algunos mínimos episodios posteriores. Uno de ellos vende drogas adentro de ratas muertas, otro es un obseso sexual con lo que se le cruce adelante, otro usa un parche en el ojo y toca música electrónica con un hombre semimuerto a su lado, mientras que una policía chantajea con una revista porno gay a un impresentable tipejo para quedarse con su dinero. Así, entre situaciones entre cómicas y absurdas que habrían resultado más o menos simpáticas en una explotation movie de 1983 (hay cameos de… ¡Eric Roberts y Marilyn Manson!) transcurre esta nueva película de Dupieux, uno de esos «autores de género» que ganan en reputación pero que, admito, a mí me interesa poco y nada lo que hacen. La música electrónica de Mr. Oizo (que es el nom-de-guerre musical del propio Dupieux) conforma la banda sonora y acaso sea lo mejor del filme.

big-bad-wolves-BIG BAD WOLVES, de Navot Papushado (Israel) Coqueteando con el complicado género torture porn, pero animándose a una dimensión política (y un costado cómico) que no tienen la mayoría de las películas que hacen del dolor físico su centro narrativo, este policial israelí se centra en el padre de una niña violada y asesinada y un policía suspendido por abusos en el trato al sospechoso quienes deciden hacer justicia por mano propia, capturan al maestro de escuela al que creen culpable, lo encierran en un sótano y lo torturan hasta que confiese. Media película transcurrirá en ese sótano, pero las cosas no son como se las imaginan ya que hay complicaciones inesperadas que vuelven el asunto más tortuoso de lo pensado, como la aparición de la «madre judía» de la víctima/victimario y luego de su padre, ambos un hallazgo del horror cómico. La dimensión política puede pensarse en relación tanto a la actitud israelí con los palestinos (hay una subtrama narrativa por ese lado) o bien hasta el uso de la victimización post Holocausto como arma para luego permitirse hacer cosas iguales o peores a las sufridas. Y lo cierto es que ver a algunos de esos personajes yendo y viniendo de un arquetipo judío clásico a otro más, si se quiere, israelí (víctima/victimario), resulta un elemento fuerte que no puede ser soslayado y que le da al filme una serie de ángulos de lectura e interés que superan por mucho los detalles específicos de la trama, las sorpresas bien dosificadas del guión y ese hábito un tanto fastidioso de torturar a los espectadores casi tanto como a los personajes.

-FERNANDO QUE GANHOU UM PASSARO DO MAR, de Felipe Bragança (Portugal / Brasil) Extraño corto que va y viene de Portugal a Brasil, con un loro que viaja en el camino y una serie de curiosos personajes –incluyendo una bella… sirena– que aparecen en esta curiosa mezcla cuyo elemento más destacable es la combinación del idealizado mundo de la fantasía y la magia para trabajar un tema tan arduo y complejo como es la crisis económica y política de Portugal en relación con el «supuesto» bienestar brasileño, que los dos realizadores ponen muy en duda en este extravagante y curioso corto. Para ver antes del Mundial y repensarlo…

-REDEMPTION, de Miguel Gomes (Portugal/Francia/Alemania/Italia) Este increíble y perfecto corto del director de TABU juega con testimonios y relatos sobre material de archivo en cuatro distintos episodios históricos de Europa. Los «autores» de las íntimas cartas imaginarias que se leen mientras se ven las imágenes recién se conocerán sobre el final, pero el juego sirve para iluminar de manera muy original la historia del siglo de continuos horrores políticos en el Viejo Continente.

it for others-IT FOR OTHERS, de Duncan Campbell (Reino Unido) Pieza de videoarte conceptual, dividida en tres partes y centrada en la función que los objetos culturales y de consumo –arte, artesanías, utensilios, etc– tienen dentro de un sistema capitalista que utiliza y explota esas creaciones, este filme intenta hacer un análisis de esa explotación cultural, eurocéntrica y de validación cultural «occidental» mediante una serie de tableaux que van desde la exhibición de esculturas africanas a una muestra de productos de consumo pasando por una suerte de número de danza acerca de, digamos, la plusvalía. Si todo esto suena trabajoso y denso, bueno, lo es. El mediometraje de Duncan seguramente espantará a los que vinieron a esta sección en busca de «género» y tengo mis dudas acerca de si terminará de interesar a los que vienen por la «vanguardia»: hay algo «profesorial» en el tono del filme que lo vuelve casi un texto universitario, una voz en off persistente que en el tono más académico posible, recorre todos los tópicos ligados al consumo cultural. Agotador el asunto (más apto para una instalación, ámbito natural de los trabajos de Campbell), en la línea «grandes pensadores británicos» que es una de las sorpresivas (para mí) y persistentes líneas temáticas de los últimos BAFICIs.

-iNUMBER NUMBER, de Donovan Marsh (Sudáfrica)