Lo mejor de 2014: series de TV
Siempre resulta complicado hacer un balance televisivo del año ya que uno no ve, proporcionalmente, la cantidad de series que debería para poder ser del todo justo. Calculo que les sucede a todos: uno puede ver una película que no le gusta hasta el final, pero en el caso de una serie normalmente uno la […]
Siempre resulta complicado hacer un balance televisivo del año ya que uno no ve, proporcionalmente, la cantidad de series que debería para poder ser del todo justo. Calculo que les sucede a todos: uno puede ver una película que no le gusta hasta el final, pero en el caso de una serie normalmente uno la abandona en los primeros episodios, por lo cual no está capacitado para hablar o escribir demasiado sobre ella. Además, tomando en cuenta la inversión de tiempo que demanda ver una serie, el espectador trata de ser juicioso a la hora de elegir y arrancar solo con las que ya tienen cierta repercusión (o vienen bien recomendadas) obteniendo también una mirada muy parcial del panorama televisivo –me refiero a series, es lo único que analizo acá– internacional.
Es por eso que, más que un Balance, prefiero llamar a esto una lista de recomendaciones, un ranking de lo que vi a lo largo del año y no un análisis del estado de las series de televisión en general. Sin embargo, haber visto unas 25-30 series en el año me permite, calculo, hacer algunos mínimos y parciales comentarios sobre lo que considero un cierto estado de cosas. A la manera de muchos «comentaristas» de series, vamos punto por punto.
-Una impresión personal es que las series policiales empiezan a volverse un tanto reiterativas. Entiendo que el género policial (de manera amplia me refiero a cualquier serie que incluya asesinatos, detectives, policías o agentes de la CIA o del FBI, especialmente si siguen un caso en particular) es un envase perfecto para contar historias personales, dramáticas y hasta cómicas –el policial como mediador, como «gancho» entre el drama psicológico y el espectador–, pero me da la impresión que muchas series, por la propia lógica de su extensión, ponen demasiado el acento en expandir y complicar innecesariamente los hechos y detalles de casos poco interesantes, dejando de lado la exploración de los personajes, que es lo más interesante que les permite la extensión del formato. Hay series policiales que se toman el trabajo de poner el eje en los personajes y son las que para mí se destacan.
-Otra impresión que me llevo es la de cierta mecanicidad y un muy veloz poder de imitación de las series. En poco tiempo parecen haber aparecido un montón de series que juegan con similares sistemas narrativos (dos tiempos que hay que unir a lo largo de una temporada o más, puntos de vista contrastados, protagonistas masculinos inestables, etc, etc) y que operan con un formato anual más o menos similar (me refiero aquí a las series de diez a trece episodios por año, digamos) en cuanto a la dosificación de información, al manejo casi de manual de los «actos» y los «arcos» narrativos y los ganchos y sorpresas finales.
-Por el lado positivo, encuentro que siempre hay series que se disponen a romper la norma, a salir de los formatos probados. A más de 15 años de lo que muchos dieron en llamar una nueva Epoca Dorada de la TV, da la impresión que muchos de esos «nuevos» códigos ya están instalados y dejaron de ser originales, por lo que son pocos los que se atreven a romperlos. Si la Nueva TV va camino a convertirse en el reemplazante del Drama Adulto que el cine ya casi no hace más, también es necesario que haya gente que trate de romper los formatos y generar nuevas maneras de entender el género.
-El crecimiento de la llamada «serie de autor» puede ser interpretado como una reacción a esta estandarización de los nuevos formatos televisivos. Algunos lo manejan con mayor pericia que otros y no todos (ni los espectadores ni los críticos) están preparados para ciertos desafíos que estos autores televisivos proponen, pero me da la impresión que así como la televisión necesitó en su momento una serie de creadores que le dieran seriedad y respetabilidad al género hoy necesita autores (digamos, un Paul Thomas Anderson) que puedan ir más allá de eso. La batalla del respeto está ganada, digamos. Es hora de explorar qué es lo que hay más allá del prestigio.
-Me resulta muy difícil encontrar críticos que escriban cosas interesantes de las series (en Estados Unidos, me refiero). Suelen ir desde los que te cuentan qué pasó, en detalle, en cada episodio hasta los que, básicamente, funcionan como terapeutas diciendo si les parece bien o mal que tal o cual personaje tome una u otra decisión. Cuesta –el formato episódico no ayuda, es cierto– encontrar análisis de las series que no sean juicios de valor sobre los guiones, como si los formatos, la puesta en escena o cuestiones temáticas un poco más complejas no entraran en el panorama de lo analizable.
Acá están las series que más me interesaron a lo largo de 2014. Es un Top 10 (más algunos pluses) de series que llevo vistas completas y luego un rápido repaso por algunas que todavía no terminé de ver pero planeo concluir. En los casos de que esas series hayan tenido críticas previas en el blog, están los respectivos links hacia ellas.
Los invito a todos a debatir y a votar sus propias listas en los comments.
Fuera del Top 10, sin orden específico
FARGO (FX) A favor de la serie hay que decir que nadie esperaba mucho de una adaptación televisiva de la película de los hermanos Coen y que el creador Noah Hawley y su muy buen elenco lograron hacer maravillas con los escenarios y el tono de la serie, que parece ocupar el mismo universo paralelo que la película pero tener a la vez una voz propia. Lo que no pude evitar sentir a lo largo de los breves ocho episodios de esta primera temporada –como TRUE DETECTIVE, cada temporada tendrá otros personajes– es una larga serie de inconsistencias dramáticas y narrativas que me la tornaron insostenible, especialmente en la siempre complicada «meseta» narrativa de la mitad de la temporada. Para el final el asunto mejora y los personajes cobran una gravedad inesperada, pero tal vez ya es demasiado tarde. Crítica completa de la primera temporada, aquí
THE NEWSROOM (HBO) Esta problemática serie terminó con la que tal vez haya sido su mejor temporada (la brevedad ayudó sin duda a que las pontificaciones de Aaron Sorkin no terminen por agotarnos), pero creo que el problema central no se pudo resolver nunca. Sorkin desprecia –o al menos eso parece– a las nuevas generaciones y solo parece poder escribir desde la nostalgia y el resentimiento, creyendo que la única manera de hacer televisión era como se hacía en 1969, cuando el hombre llegó a la Luna y todos miraban más o menos el mismo canal. Comparto muchas de sus críticas respecto a los medios hoy (muchas las viví y vivo en carne propia), pero el tono resentido y generalizador me fastidia. Admiro su intento de construir una screwball comedy con esta premisa –sus diálogos son claramente aptos para ese subgénero–, pero el problema es que ese tono juguetón está permanentemente aplastado por una serie de personajes que serían mucho más interesantes si no se dedicaran a la competencia de monólogos sobre la ética, lo que es o no es noticia, el uso de las fuentes, las relaciones entre empresarios y periodistas, etc. Todos los temas son valiosísimos, de eso no hay duda, solo que Sorkin jamás encuentra la manera que eso fluya dentro de la trama sino que lo impone como texto, como lectura, corre por arriba de todo lo que pasa, todo el tiempo. THE NEWSROOM tal vez funcione bien como una materia de escuela secundaria sobre periodismo –daría para discutirle varias cosas, pero igualmente hay muchos asuntos valiosos que la serie dispara–, pero nunca terminó de funcionar como ficción. Crítica de la tercera temporada, en breve.
THE RED ROAD (SundanceTV) De las series policiales que habitualmente ponen demasiado énfasis en las idas y vueltas del caso sobre el que trabajan, ésta me parece particularmente interesante por los elementos que se ponen en juego en esa trama (un accidente automovilístico que dejó una víctima y cuyo responsable es la esposa de uno de los policías del lugar), mezclando muy bien el drama familiar y la situación político/social (es un lugar donde hay serios problemas raciales entre los «nativo-americanos» del lugar y los «blancos») con la investigación específica. Tal vez ayudó que solo hayan sido seis episodios y que no haya habido tiempo para demasiados desvíos narrativos innecesarios. Se verá si sigue siendo consistente en su segunda temporada que seguirá manteniendo el formato, para mí nada desdeñable por varios motivos, de seis episodios anuales. Crítica completa de la primera temporada, aquí
OLIVE KITTERIDGE (HBO) Esta miniserie de HBO es una muy sólida adaptación de la novela homónima de Elizabeth Strout, con actuaciones impecables de Frances McDormand, Richard Jenkins, Bill Murray y otros, y un profundo acercamiento a las vidas de una serie de personajes bastante desesperados (y, en algunos casos, desesperantes) que viven en Maine. Luego de un inicio en un tono algo fastidioso y burlón –no alejado del que usan los Coen, digamos–, la miniserie va encontrando su «humanidad» más allá que su protagonista –la mujer cuyo nombre da título a la serie y a la novela– sea seguramente uno de los roles protagónicos más despreciables e irritantes que yo haya visto en muchos años. Que uno logre entender a esta intolerante e intolerable mujer es uno de los grandes logros de Lisa Cholodenko, la directora, y de McDormand, que la personifica encontrando empatía ahí solo donde parece haber odio, desprecio y resentimiento. Crítica completa, aquí
THE AFFAIR (Showtime) Tras ver los primeros episodios creía que estaba ante una de las grandes series del año. Una historia de un affaire amoroso bastante realista entre un hombre y una mujer respectivamente casados y con algunos problemas personales que no elegía el tono excesivamente moralista de cierto cine que trata estos mismos temas. Pero en algún momento el caso policial que enmarca a la trama (toda la historia está contada como una serie de contradictorios flashbacks a partir de un asesinato en el que pueden o no estar implicados «los amantes») se vuelve demasiado dominante, lo mismo que las casualidades y choques más propios de una telenovela. Hacia el final, tengo la impresión, la serie recupera el pulso y el eje dejándonos con expectativas para la segunda temporada. Otro elemento a favor –o, al menos, relativamente original– es el formato narrativo que tiene, con cada episodio dividido en dos partes: la historia tal como la cuenta él y tal como la cuenta ella. A veces es más ingenioso que otra cosa, pero siempre da un material extra para analizar. Crítica completa de la primera temporada, aquí
HOUSE OF CARDS (Netflix) Con los mismos reparos de siempre –en especial, la sensación de que no hay enemigo que pueda hacerle frente al protagonista, como si todos los personajes fueran orcos perdidos en la Tierra Media ante el poseedor del Anillo más potente de todos–, esta segunda temporada me gustó más que la primera en cuanto a su exploración de las intrigas políticas y, más que nada, en su mirada a su poderoso matrimonio protagonista. Me sigue resultando más interesante ella que él y no solo porque me cae mejor Robin Wright que Kevin Spacey (bah, creo que no es solo por eso), sino por la manera que su personaje lidia con las contradicciones de su situación de una manera un poco más compleja que la de su marido, quien por momentos está a centímetros de convertirse en un villano que se retuerce la punta de su bigote. De todos modos, más allá de esas debilidades, es una serie de visión casi compulsiva y en donde los diversos ejes de la trama confluyen de una manera orgánica. Crítica completa de la segunda temporada, aquí
TOP 10
10.- GIRLS (HBO) La serie de Lena Dunham siempre juega en el límite entre lo plausible y lo ridículo, lo simpático y lo irritante, lo original y lo banal, y eso tal vez sea lo que la distinga de la mayoría. Hay algo impredecible y caprichoso en su formato que a mí me resulta particularmente atractivo: es como seguir el funcionamiento del ego desatado de Dunham y su visión muy particular de su mundo a partir de un grupo de personajes limítrofes y sus cotidianas desventuras, muchas de ellas generadas por sus propias inseguridades, miedos y caprichos. Esa característica autocrítica de la serie, que hace cometer a sus personajes errores una y otra vez, resulta finalmente mucho más noble y personal que los ataques que sobre esa misma generación hace Aaron Sorkin en THE NEWSROOM. Dunham ve claramente muchas de las limitaciones de sus personajes –representantes de una generación y una posición socioeconómica en el mundo muy precisa– y se divierte y nos entretiene exponiéndolas. A veces es, cómo decirlo, un poco «bestia» y nada sofisticada al hacerlo, pero eso es parte también del atractivo. Lo suyo es ir más allá del prestigio, con los riesgos que eso implica.
9.- GAME OF THRONES (HBO) No había visto GAME OF THRONES hasta este año en el que me atoré, casi de corrido, con los 40 episodios de las cuatro temporadas. Era, casi, ahora o nunca (entre la cantidad irremontable de episodios y la cantidad de spoilers que circulan ya no podía esperar más), y logré ponerme al día. Es cierto que, vista así, me resulta difícil poder analizarla por temporadas (si la tercera fue mejor que la segunda, si la cuarta peor que la primera y así) por lo que tomen esto como una mirada bastante general de la serie, a la que empecé a ver con muchos reparos pero que terminó conquistándome con su (pre)potencia y su violencia dramática. Lo que más me interesa de la serie es su descentralización narrativa: no hay un protagonista sino un mundo que describir y que narrar dramáticamente, y la misión es cubrir la mayor cantidad de esos escenarios posibles y verlos confluir y confrontarse entre sí. Ese esquema tiene sus problemas, ya que por momentos la serie parece pasar de una a otra situación transcurriendo en paralelo como si fuera un repaso de un lento movimiento de piezas en el que no todos los personajes y situaciones son tan interesantes o dramáticamente importantes, pero es un riesgo que se atreven a correr y del que suelen salir bien parados. Sí, es confusa y tiene más personajes que los que uno, humanamente, puede recordar. Y sí, por momentos parece que hay tres episodios de gente caminando y uno en el que cortan varias cabezas, casi como un ritmo narrativo fijo, pero el mundo que los contiene es tan rico y lleno de contradicciones que aún con sus problemas la serie termina siendo adictiva. Tiene grandes personajes, no tiene apuro por llegar a ningún lado y no les impone a sus criaturas situaciones o desafíos que no sean orgánicos al mundo que habitan (hasta el nivel de «magia y fantasía» está llamativamente controlado). Y, casi en contradicción con la mayoría de las series de éxito actuales, funciona con la pesada fuerza de un ejército que avanza lentamente sin saber muy bien adonde va pero arrasa con todo a su paso.
8.- TRUE DETECTIVE (HBO) Ya se habló bastante, en demasía, de esta miniserie (ahora convertida en serie, calculo que tras el éxito de la primera temporada) y, en retrospectiva, no queda duda que ese impacto que generó estuvo respaldado por una serie de factores que la volvieron omnipresente: un elenco de lujo para la televisión, unos personajes (especialmente uno de ellos) particularmente perturbados y complejos, una trama llena de intrigas, de pistas falsas, de extrañas referencias y juegos meta-lingüísticos y una violencia al límite de lo tolerable. Si a eso se le suma una puesta en escena con momentos de alto vuelo y haber impuesto una idea «autoral» que recién ahora está empezando a cobrar peso en la televisión (la de tener a un solo guionista y a un único director para toda una serie dándole así una identidad específica), no hay duda que fue la serie-evento del año. Es, también, una con sus problemas y limitaciones –muchas ligadas a la propia lógica del formato, otras a lo que por momentos sonaba como una excesiva y exagerada intención de presentarse a sí misma como una serie «importante», filosóficamente hablando–, pero eso no quita que sus imágenes y situaciones, a casi un año de haber terminado, nos siguen perturbando. Crítica completa de la primera temporada, aquí
7.- TRANSPARENT (Amazon) Una de las sorpresas del año fue esta serie breve (diez episodios de menos de media hora cada uno) que se mete en profundidad en la vida de una complicada familia judía de Los Angeles enfrentada a una serie de conflictos y desencuentros a partir del anuncio del padre de tres hijos –un hombre de 70 años, encarnado por Jeffrey Tambor– de sus deseos de empezar a vivir su vida como mujer. Ese shock lanza una serie de repercusiones en sus hijos –todos con sus propias cuestiones que resolver, la mayoría de ellas ligadas a lo sexual también– que la serie recorre de manera muy íntima, sincera y graciosa a lo largo de los diez episodios creados por Jill Soloway. En ciertos momentos se nota demasiado los esfuerzos de los guionistas por crear una serie «actual» y «políticamente correcta» en lo que respecta a cuestiones de género (sexual me refiero, en este caso) y eso hace que algunas idas y vueltas narrativas sean un tanto forzadas, pero nunca se termina de perder lo que hace a la serie notable: la intimidad lograda con ese grupo de personajes, que uno cree conocer de toda la vida tras verlos solo un rato. No es poca cosa… Crítica completa de la primera temporada, aquí
6.- ORANGE IS THE NEW BLACK (Netflix) Varias cosas unen esta serie con TRANSPARENT. Su formato online y su apertura sexual, digamos, serían los más obvios. Netflix y Amazon, funcionando fuera de las limitaciones de la TV convencional, se permiten explorar en nichos específicos y tomar riesgos que la televisión muchas veces no puede tomar. El formato online incluye, también, el hecho de lanzar todos los episodios al mismo tiempo, pero eso no afecta tanto a los que las ven de maneras alternativas y no están acostumbrados a estar «al día». De todos modos, ni ORANGE… ni TRANSPARENT son series que se puedan «spoilear» demasiado y eso las vuelve de por sí originales. No hay grandes misterios que resolver aquí más que contar las experiencias –cómicas, dramáticas y ambas a la vez– de un grupo bastante original y «variopinto» de personajes que conviven en una cárcel de mujeres. No tiene sentido hacer un resumen de la enorme cantidad de situaciones que se generan allí (si hay un eje central en esta segunda temporada es la aparición de un nuevo personaje, una mujer negra que rápidamente pasa a ser una líder de temer dentro de la prisión) sino más bien en disfrutar de la casi siempre brillante ejecución de una propuesta altamente complicada de resolver. Muchos personajes, muchas historias, muchos cruces posibles e imposibles, todo en un escenario que no permite demasiadas variaciones (más allá de los flahbacks, casi todo se reduce a una serie de sets en la cárcel): todo es resuelto aquí con una claridad conceptual y dramática cuyo mayor mérito es que casi ni se nota. La serie consiste en pequeñas y no tan pequeñas anécdotas entre una serie de bastante extravagantes personajes y su mayor logro es lograr no solo interesarnos en las vidas de todos ellos sino sorprendernos continuamente. Eso que la hace, si se quiere, menos «adictiva» (no tiende a tener «cliffhangers«: grandes situaciones de tensión o suspenso que quedan pendienten de resolución entre un episodio y otro), la vuelve también más rica en variantes, más original, ya que se expande horizontalmente y no en vertical. Como los personajes, casi nunca sabemos qué va a pasar(les) y eso hace que cada episodio se pueda volver una revelación. El «secreto» de OITNB está en ir de lo pequeño a lo más grande, de abajo hacia arriba, creciendo con los personajes y equivocándose como ellos también. Crítica de la segunda temporada, en breve
5.- RECTIFY (SundanceTV) De todas las series que vi con premisas policiales sin dudas es ésta la que más me interesó, tal vez porque la parte «policial» es la que menos peso tiene en su trama. Esa premisa es fundamental como disparador narrativo (un hombre condenado a muerte es liberado tras estar 19 años en prisión al aparecer nuevas y contradictorias evidencias de ADN), pero no es central a la trama tratar de saber qué fue lo que pasó entonces o determinar si el protagonista es o no el asesino, sino las consecuencias que esta situación tiene en él y en su grupo familiar, que vive en un pequeño pueblo del sur norteamericano. Y si bien hacia el final de la temporada el pasado volverá a cobrar peso narrativo siempre será más importante en relación a lo que les sucede a los personajes ahora y no tanto en función de saber quién mató a la chica y si Daniel –el opaco y misterioso protagonista– es responsable o no. Con sus tiempos «sureños» y su ritmo pausado, RECTIFY es una de las más interesantes exploraciones sobre la vida familiar que se han visto este año en la televisión norteamericana. Crítica completa de la segunda temporada, aquí
4.- MAD MEN (AMC) Hace unos días, tal vez fastidiado por algún absurdo giro dramático de alguna serie que estaba viendo en ese momento, puse en Twitter que cuantas más series veía más me gustaba MAD MEN. Y es cierto: de los dramas televisivos es por lejos el que más me gusta (si pongo a otro más alto en el ranking es por otros motivos) y el que, creo, ahora no tiene el reconocimiento que merece. Sí, no niego que ha ganado premios y su reputación en ciertos sectores es altísima, pero cada vez más leo críticas que le niegan la evidente grandeza que la creación de Matthew Weiner tiene, tal vez porque al estar en su séptima temporada ya no es novedad para nadie y siempre es más vendible celebrar algo nuevo, descubrir lo que nadie conoce. Nada de eso por aquí: MAD MEN es la misma de siempre, acaso la última gran representante de la generación de series que empezaron a impactar a fines de la década pasada (con BREAKING BAD ya en la memoria) y que todavía no estoy seguro que hayan encontrado un reemplazo. No tengo mucho para agregar de la serie que no haya dicho antes (hay reseñas de varios episodios de la última temporada en el blog, empezando por aquí), salvo para volver a lo mismo del principio y expandirme un poco respecto al tuit: si la serie me gusta cada vez más es porque todo fluye con la naturalidad de una serie de vidas que están siendo vividas. Nada se le impone desde afuera –no hay policías, detectives ni agentes del FBI–, todo es parte de la lógica propia de los personajes, de la historia y del mundo en el que viven. Como una sitcom de oficina, digamos, solo que la más oscura de la historia y sin demasiadas risas…
3.- LOUIE (FX) Louis C.K. viola casi todas las reglas de lo permitido en la televisión en un arco que va desde la corrección política hasta los formatos narrativos pasando por hacer una comedia que no es realmente comedia y por proponer como protagonista a un personaje que no es un ejemplo de nada. En esta temporada LOUIE estuvo más liberada que nunca, como si a su creador no le importara realmente nada más que el flujo de ideas que sale de su cabeza y nadie pudiera frenarlo a la hora de hacer televisión con eso. Y si bien CK parece no haber inventado nada nuevo (SEINFELD y CURB YOUR ENTHUSIASM surgieron de matrices similares), siento que su serie llega mucho más lejos que ellas, especialmente en lo que respecta a sus extraños formatos narrativos, su continuo ir y venir entre el realismo más extremo y cotidiano (la vida de un comediante neoyorquino separado y con dos hijas) y el más puro surrealismo, donde todo puede pasar y nada amerita explicación alguna. Las controversias ligadas a algunos de los episodios de esta breve temporada dejan en claro lo adelantado que Louie está respecto a los comentaristas de televisión que siguen analizando a las series y a sus personajes en términos de su adecuación o no a ciertas correcciones –políticas, sexuales, narrativas, ideológicas– que nuestro antihéroe no cumple ni piensa cumplir. Y ahí está la genialidad de Louie. En su total y completa libertad. Y en el talento de su protagonista, guionista y a veces director, que con esa libertad creativa consigue un extraordinario y fascinante entretenimiento. Crítica de la cuarta temporada, aquí
2.- THE KNICK (Cinemax) Tal vez no sea la mejor serie norteamericana del año –lugar que ocupa en este ranking–, pero sí la que me hizo repensar varias cosas respecto al estado de la televisión norteamericana y a las posibilidades a futuro que parecen abrirse aquí. En la crítica que linkeo al final podrán leer más detalles sobre la serie en sí (que transcurre en un hospital neoyorquino en 1900), pero lo que me interesa volver a resaltar aquí es que siento que THE KNICK, dirigida en su totalidad por Steven Soderbergh, es la primera serie en la que es tan o más importante cómo se la cuenta que lo que se cuenta en sí. Obviamente que no sería tan relevante si los personajes o el guión no fueran notables, pero lo que realmente la hace una serie de esas que pueden abrir un antes y un después (aún más que TRUE DETECTIVE, que todavía está más apegada a formatos conocidos) es su concepción como un todo audiovisual. Soderbergh maneja la idea de que la dirección de una serie de televisión no solo tiene que limitarse a ser una forma efectiva y eficiente de ilustrar un guión sino que puede tener su propio vuelo, ideas que vayan a contrapelo de lo escrito (o que adopten desafíos que no vienen especificados en los guiones técnicos) y que hagan del todo algo superador. THE KNICK es, además de un drama excepcional de múltiples ángulos de interés, una serie plagada de ideas sobre las posibilidades –y las limitaciones– de los formatos televisivos. Es por eso que es, para mí, la mejor serie estadounidense del año y una que la crítica allí –más apegada, acaso, a formatos clásicos– no parece todavía poder valorar del todo… Crítica completa de la primera temporada, aquí
1.- P’TIT QUINQUIN (Arte) No, no es una «trampita» ponerla aquí porque más allá de haberla visto en cine y de provenir de un realizador reconocido como Bruno Dumont, se trata de una miniserie de televisión de cuatro episodios. Es, además, una miniserie que confunde todas las expectativas, tanto en lo que respecta a su trama específicamente como en lo relacionado a la carrera del director, a quien ninguno imaginaba haciendo una comedia hilarante como es ésta y sin cambiar tanto ni de universo ni de estilo. Con solo empujar un poco hacia el absurdo la misma lógica que funciona en sus películas, Dumont creó esta extraordinaria y muy graciosa farsa que puede explorar cuestiones filosóficas sobre el Bien y el Mal y la naturaleza del ser humano con elementos similares a los que lo hace TRUE DETECTIVE pero sin nada de su tono algo pomposo e «importante». No. Aquí hay dos detectives propios de una comedia de cine mudo explorando un caso policial que no tiene ninguna lógica y cuyas «pistas» se les escapan frente a sus narices una y otra vez. Es un policial, es una comedia, un drama, un retrato adolescente y una fantasía realista y delirante que sorprendió a todo el mundo. Una vez más –sí, lo sé, termino eligiendo dos series dirigidas por conocidos cineastas–, alguien que se toma el trabajo de repensar el formato de lo que es una serie de TV y proponer alternativas. Crítica, aquí
Otras series:
Por cuestiones de tiempo no llegué a terminar de ver las temporadas completas –o abandoné o ni siquiera empecé– de otras series que menciono a continuación. La única que vengo siguiendo desde su comienzo que dejé para el año que viene es HOMELAND, la que comentaré cuando vea completa (no arranqué aún). Hay otras series que no he terminado de ver y que comento, sintéticamente.
Hay dos que abandoné como HOW TO GET AWAY WITH MURDER y THE HONOURABLE WOMAN, que casi son modelos opuestos de lo que no me gusta. La primera –una serie de un canal de «aire» como es ABC– es una avalancha de trama-trama-trama episódica a un ritmo de videoclip que resulta intolerable más allá de tener a un personaje principal encarnado por Viola Davis más o menos interesante. Algo similar, pero por los motivos opuestos, me pasó con la serie británica de la BBC que, más allá de una notable Maggie Gyllenhaal en el papel principal, avanza con la pesadez y solemnidad de alguien que se toma demasiado en serio a sí mismo. Poner un episodio de una serie luego del otro puede llegar a ser un ejercicio divertido aunque un tanto esquizofrénico…
No del todo convencido, pero con algo más de interés vi hasta ahora cuatro episodios de la británica THE MISSING, otra serie con excusa policial (en este caso la desaparición de un chico) y dos tiempos narrativos paralelos que ponen al espectador en la tarea de ver como esto se convirtió en esto otro. «Unir los puntos», que le dicen. La serie no escapa a los modelos británicos conocidos del género, pero hay algo oscuro y siniestro del protagonista (James Nesbitt) que me resulta intrigante.
Arranqué hace muy poco con MASTERS OF SEX –vi solo cinco episodios de la primera temporada– por lo que no puedo analizarla aquí ya que este año se vio la segunda. Pero lo que he visto me gusta y prometo continuarla. Hay algo de los personajes y de la situación que me parece que puede ser interesante de seguir explorando, como una suerte de mezcla de bajo perfil entre THE KNICK y MAD MEN pero con la investigación sexual como eje temático principal.
Llevo vistos cinco episodios de THE LEFTOVERS y si bien estuve por abandonarla seguí adelante ya que me convencieron con el argumento de que «mejora al final». El quinto episodio, es cierto, me interesó más que los primeros, pero todavía no tengo el panorama completo para hacer un análisis.
Lo mismo me pasa con THE AMERICANS, otra serie que sigo desde sus inicios pero que tampoco pude concluir a tiempo para este balance (voy por el quinto episodio de la segunda temporada). Por ahora sigue siendo la misma curiosa serie de siempre, proponiendo una vuelta de tuerca dentro de un formato convencional de espionaje que consiste en hacer identificar al espectador con dos personajes (una pareja de espías rusos) que habitualmente serían los villanos en cualquier otra serie de similar estilo. Es un ángulo que le da a la serie una cantidad de lecturas que de otro modo acaso no tendría. De todos modos, lo más recomendable de la serie sigue siendo la relación entre los protagonistas, lo que la convierte más en un drama matrimonial que en cualquier otra cosa…
A manera de mínimo cierre, una auto-recomendación: ver más comedias!
Hannibal no la viste? Es buena en serio.
No, no la vi. Leí muchas recomendaciones. Admito que me da pereza volver sobre ese tema y personaje, pero tal vez pruebe…
Saludos,
d
No puede llegar a ver todas las que mencionás Diego, pero coincido en que The Affair, House of Cards, Fargo y True Detective fue de lo mejor del año.
Sumo la segunda temporada de Hannibal, la segunda temporada de The Fall y Gomorra (muy buena sobre la mafia italiana).
La tendré en cuenta (la de la mafia italiana, digo!)
Slds
d
Acabo de ver el ultimo episodio de The Fall.Las 2 temporadas son muy buenas pero el final…WTF.La posibilidad de una tercera temporada ya no me alegra tanto.
Ahora que lo mencionás, vi la primera temporada de THE FALL y la verdad es que no me convenció demasiado.
Creo, igual, que ya me estoy hartando de los policiales, de los asesinos seriales y esas cosas.
Más comedias, gentes, más comedias!!!
Slds
d
De The Fall me gusta que no es la típica serie policial. Va por otro lado. Mucho de lo psicológico se entremezcla.Por ahora no hay tercera temporada confirmada, pero ese final está abierto a que haya (aunque a esta temporada no le fue bien).
Muy buena la lista. Agregaría Silicon Valley, Parks and Recreation y Boardwalk Empire.
Sobre Louie escribí esto acá: blogs.lanacion.com.ar/cine/?p=24947
No vi ninguna de las tres. Bah, no vi estas temporadas.
PARKS vi las dos primeras y BOARDWALK nunca pude superar la primera…
SILICON VALLEY la quiero ver!
saludos,
d
Mi lista:
1) True Detective: Excelente en lo formal y en lo temático, el formato de 8 episodios le cabe a la perfección.
2) Silicon Valley: Excelente, 8 capítulos de 28′ cada uno, con toda la impronta de Mike Judge, hay muchas recurrencias de «Office Space».
3) The Strain: El sello de Guillermo del Toro está marcado a fuego desde el inicio. Una epidemia, vampiros, zombies y mucha clase B (no solo en lo retórico sino en lo temático, hasta se menciona a los «desaparecidos» de acá) con personajes bien diversos.
4) The Honourable Woman. Sensacional miniserie de la BBC con la gran Maggie Gyllenhaal. Suspenso, drama y mucha tensión.
5) Rectify. Coincido con todo lo que dice Diego, espero con muchas ansias la 3a temporada.
6) OINB. La segunda temporada mejora muchísimo, el episodio 1 dirigido por Jodie Foster es de lo mejor. Dejando un poco de lado la historia de Piper, y mostrando más a los otros personajes, la serie levanta muchísimo. Un final antológico.
Coincido en casi todo menos en el punto 4. Mirá que yo no me aburro fácil y muy pocas cosas me parecen «lentas», pero cada vez que Stephen Rea abría la boca para hablar me quedaba dormido… Muy muy pomposa me pareció, deliberadamente seria.
Abrazo
d
pd. Veré SILICON VALLEY. Es mi misión 2015: comedias!
Stephen Rea fue mi personaje favorito de THW, quizás por tener un ritmo de otros tiempos resulta difícil pero creo que tiene una narración madre fantástica. Probablemente tengas razón que es muy seria pero creo que hubiera sido un riesgo muy grande romper ese hermetismo con humor o algo más clase B.
Silicon Valley es muy amable por tener solo 8 episodios de 28′ cada uno.
Silicon Valley viene muy bien, ya vi tres episodios hoy y garpa…
No se, tal vez deba darle otra oportunidad a THW pero se me hizo tan tediosa que me desconcentraba todo el tiempo…..
;)
Hola Diego, muy buena lista, me tengo que poner al dia con la primera.
No se si viste «Top of the Lake» de Jane Campion (7 episodios).
Para mi fue una de las mejores que vi este año, la ambientación en Nueva Zelanda, los fantasticos personajes, las grandes actuaciones (en especial la detective Robin jugada muy bien por Elisabeth Moss y Peter Mullan) y la mano de la Campion que hace hablar cada centimetro de su location.
Justo en medio de la serie volví a ver La Cienaga de Lucrecia Martel y se me occurrió que me podría bien imaginar una adaptación argenta en la Salta de Lucrecia Martel (para mantener el feminismo de la serie), el producto sería casi opuesto, cambia el color y la atmosfera, pero así le hacemos hacer algo a la Martel que nos ha abandonado.
—
Hablando de comedias, que bien haces en recomendar ver mas, yo sigo viendo The Big Bang Theory (creo que van por la 8va temporada) y me sigo riendo de Sheldon Cooper, y él no se da cuenta.
Saludos desde Italia.
Hannibal, Hannibal!! Para mí, fue la más subvalorada del año. Es cierto que en el cine exprimieron tanto al personaje que cuesta superar ese cansancio.
Tuve que escribir sobre The Knick habiendo visto sólo dos episodios y me gustó pero deje ahí y no percibí todo lo que ponés vos sobre el rol de Soderberg. Tal vez debería terminar la temporada.
Agrego dos que no son series pero sí parte de la tv: los programas de John Oliver y de Bill Maher.
Homeland volvió, al menos por unos pocos episodios. Dale una oportunidad. Tuvo una resurrección esta temporada hasta el mid-season finale, que fue una garcha.
¡Saludos!
Tengo que ponerme las pilas con HANNIBAL, lo haré.
THE KNICK crece y crece hasta el final, a mí me parece sublime cómo resuelve casi todo con planos largos, detalles o primeros planos, es casi una masterclass de puesta en escena.
El de Oliver vi varios clips en yuotube (sus informes tipo el de la FIFA y esos) y son buenísimos. Maher me cansa un poco, prefiero a Jon Stewart. Bah, o Colbert, pero los talk shows no entraban en esta lista.
La cuarta de HOMELAND la voy a ver, solo que no llegaba a tiempo para «el cierre» del año, je!
Ahora arranqué con comedias de media hora y lo estoy disfrutando: YOU’RE THE WORST, SILICON VALLEY y BROAD CITY. Todas prometen, especialmente la primera…
abrazo.
d
Estimado Diego
Siempre es un gusto leer tu blog, sobretodo a la hora de los balances de fin de año.
A la hora de recomendar comedias, junto a Silicon Valley te recomiendo (la a mi juicio genial) Broad City.
Otras series – además de las que recomiendas – que me gustaron mucho este año y que recomiendo:
Sherlock
Rick and Morty
Happy Valley
Dates
Les Revenants
Utopia
Southcliff
Derek
Al igual tengo varias pendientes que estoy dejando ahora para el verano:
Bron/Broen
Inside Nº9
Gomorra
Saludos.
Cristian.
Justo esta mañana vi los primeros episodios de SILICON VALLEY y BROAD CITY.
Están buenos los dos.
Me gustó más SILICON, me interesó para donde iba y los personajes.
BROAD está bueno también, pero temo que se me vuelvan un tanto irritantes las dos chicas. Ah, y está filmado como el orto (parece medio amateur), que para mí es un punto en contra.
De las nuevas –que vi un episodio solo– me quedo con YOU’RE THE WORST. Buenísima!
Bah, el primer episodio, je!
Saludos,
d
Muy buenas opciones, mencionaré una que creo merecería estar: «Cosmos: A Spacetime Odissey» y una que quizás no es de top 20, pero se deja ver «Halt And Catch Fire» de AMC.
No vi ninguna de las dos, lamentablemente.
Tengan en cuenta que si no figuran en alguno de los textos es porque no las vi o las abandoné enseguida.
Bah, salvo THE FALL que la vi entera y no me gustó demasiado, al punto que me olvidé hasta de mencionarla.
Así que agradezco las recomendaciones!
Slds
d
Mi top 5:
True detective
Fargo
The Leftlovers
Sillicon Valley
Veep.
El episodio 6 de The Leftlovers es para mí el mejor de la temporada así que te diría que sigas adelante jej.
En cuanto a comedias te recomendaría Veep, donde Julia Louis Dreyfus es la vicepresidente de USA. Es muy graciosa, repleta de personajes geniales (el de Tony Hale, ex arrested development se lleva los apalusos) y JLD cada día actúa mejor.
Se agradece la lista, ya mismo me voy a adentrar en algunas que no le presté atención. Yo agregaría Manhattan y Halt and Catch Fire. Pero principalmente Manhattan! La viste?
No, ni la escuché nombrar siquiera.
Qué es?
Saludos,
d
Trata sobre el proyecto secreto de EEUU para desarrollar la bomba atómica en los 40. Transcurre en un pueblo implantado y militarizado en el medio de Nuevo Mexico, en donde conviven los científicos que llevan adelante el proyecto y sus familias. Se mezcla ficción con datos y personajes históricos. La produce WGN, una cadena chica, creo esa es una de las razones por la que no tuvo mucha publicidad, pero es excelente desde mi punto de vista. El casting es buenísimo. Abzo
Todavía no leí la lista ni los comentarios… Pero dejo este link para entrar en calor, para recordar la que con el tiempo sólo se irá tornando cada vez más y más grande. Breaking Bad y su infinita lista de virtudes.
http://www.dorkly.com/post/71070/breaking-bad-easter-eggs-that-you-missed-the-first-time
Debido a la lista, empecé a ver OITNB.
Lerer, no me falles…
Tenele paciencia, es una serie muy dispersa en algún sentido.
Eso es lo que me gusta igual, je!
Slds
d
Estoy enganchado. Ocho capítulos en cuatro o cinco días…
Hola Diego, aceptando tu propuesta comenze a ver Quinquin y te juro que a duras penas termine de ver el primer capítulo, no me gustó para nada, el comisario y sus gestos se me hicieron insoportables, entre muchas cosas . Ahora bien, nunca había visto a un niño con esa cara de actor francés tan clasica !!! Me refiero a Quinquin por supuesto… Si he comenzado a ver Homeland y los 3 primeros capitulos excelentes, nunca defrauda Claire…
QUINQUIN es medio de otro planeta, no tiene nada que ver con las series o miniseries que probablemente estés acostumbrado.
Yo todavía no arranqué con la cuarta de HOMELAND. Como me prometí, estoy en etapa comedia tras comedia.
La cuarta de Homeland es raaaraaaaa…
Estoy viendo Silicon Valley, tiene la ligereza y la gracia que le falta a Newsroom.
Y Broad city tiene muchas fallas pero su mérito es la necesidad que tienen de tirar ideas todo el tiempo, se disfruta si uno no le reclama perfección o «edición» (en el sentido de descartar cosas no muy buenas).
The good wife fue la mejor serie del 2014, raro tan pocas menciones.
The wrong mans es otra interesante tambien.
El problema para mi con THE GOOD WIFE es que no la vi de entrada y ahora no me da ponerme al día con sus 6 temporadas de 22 episodios cada una… Se que me estoy perdiendo algo seguramente muy bueno, pero todo no se puede.
Algo parecido me pasa con BOARDWALK EMPIRE…