Lo mejor de 2014: series de TV

Lo mejor de 2014: series de TV

por - Series
26 Dic, 2014 01:26 | comentarios

Siempre resulta complicado hacer un balance televisivo del año ya que uno no ve, proporcionalmente, la cantidad de series que debería para poder ser del todo justo. Calculo que les sucede a todos: uno puede ver una película que no le gusta hasta el final, pero en el caso de una serie normalmente uno la […]

tvsSiempre resulta complicado hacer un balance televisivo del año ya que uno no ve, proporcionalmente, la cantidad de series que debería para poder ser del todo justo. Calculo que les sucede a todos: uno puede ver una película que no le gusta hasta el final, pero en el caso de una serie normalmente uno la abandona en los primeros episodios, por lo cual no está capacitado para hablar o escribir demasiado sobre ella. Además, tomando en cuenta la inversión de tiempo que demanda ver una serie, el espectador trata de ser juicioso a la hora de elegir y arrancar solo con las que ya tienen cierta repercusión (o vienen bien recomendadas) obteniendo también una mirada muy parcial del panorama televisivo –me refiero a series, es lo único que analizo acá– internacional.

Es por eso que, más que un Balance, prefiero llamar a esto una lista de recomendaciones, un ranking de lo que vi a lo largo del año y no un análisis del estado de las series de televisión en general. Sin embargo, haber visto unas 25-30 series en el año me permite, calculo, hacer algunos mínimos y parciales comentarios sobre lo que considero un cierto estado de cosas. A la manera de muchos «comentaristas» de series, vamos punto por punto.

tv orange-Una impresión personal es que las series policiales empiezan a volverse un tanto reiterativas. Entiendo que el género policial (de manera amplia me refiero a cualquier serie que incluya asesinatos, detectives, policías o agentes de la CIA o del FBI, especialmente si siguen un caso en particular) es un envase perfecto para contar historias personales, dramáticas y hasta cómicas –el policial como mediador, como «gancho» entre el drama psicológico y el espectador–, pero me da la impresión que muchas series, por la propia lógica de su extensión, ponen demasiado el acento en expandir y complicar innecesariamente los hechos y detalles de casos poco interesantes, dejando de lado la exploración de los personajes, que es lo más interesante que les permite la extensión del formato. Hay series policiales que se toman el trabajo de poner el eje en los personajes y son las que para mí se destacan.


-Otra impresión que me llevo es la de cierta mecanicidad y un muy veloz poder de imitación de las series. En poco tiempo parecen haber aparecido un montón de series que juegan con similares sistemas narrativos (dos tiempos que hay que unir a lo largo de una temporada o más, puntos de vista contrastados, protagonistas masculinos inestables, etc, etc) y que operan con un formato anual más o menos similar (me refiero aquí a las series de diez a trece episodios por año, digamos) en cuanto a la dosificación de información, al manejo casi de manual de los «actos» y los «arcos» narrativos y los ganchos y sorpresas finales.

Rectify-Poster-s2-Por el lado positivo, encuentro que siempre hay series que se disponen a romper la norma, a salir de los formatos probados. A más de 15 años de lo que muchos dieron en llamar una nueva Epoca Dorada de la TV, da la impresión que muchos de esos «nuevos» códigos ya están instalados y dejaron de ser originales, por lo que son pocos los que se atreven a romperlos. Si la Nueva TV va camino a convertirse en el reemplazante del Drama Adulto que el cine ya casi no hace más, también es necesario que haya gente que trate de romper los formatos y generar nuevas maneras de entender el género.

-El crecimiento de la llamada «serie de autor» puede ser interpretado como una reacción a esta estandarización de los nuevos formatos televisivos. Algunos lo manejan con mayor pericia que otros y no todos (ni los espectadores ni los críticos) están preparados para ciertos desafíos que estos autores televisivos proponen, pero me da la impresión que así como la televisión necesitó en su momento una serie de creadores que le dieran seriedad y respetabilidad al género hoy necesita autores (digamos, un Paul Thomas Anderson) que puedan ir más allá de eso. La batalla del respeto está ganada, digamos. Es hora de explorar qué es lo que hay más allá del prestigio.

-Me resulta muy difícil encontrar críticos que escriban cosas interesantes de las series (en Estados Unidos, me refiero). Suelen ir desde los que te cuentan qué pasó, en detalle, en cada episodio hasta los que, básicamente, funcionan como terapeutas diciendo si les parece bien o mal que tal o cual personaje tome una u otra decisión. Cuesta –el formato episódico no ayuda, es cierto– encontrar análisis de las series que no sean juicios de valor sobre los guiones, como si los formatos, la puesta en escena o cuestiones temáticas un poco más complejas no entraran en el panorama de lo analizable.

Acá están las series que más me interesaron a lo largo de 2014. Es un Top 10 (más algunos pluses) de series que llevo vistas completas y luego un rápido repaso por algunas que todavía no terminé de ver pero planeo concluir. En los casos de que esas series hayan tenido críticas previas en el blog, están los respectivos links hacia ellas.

Los invito a todos a debatir y a votar sus propias listas en los comments.

Fuera del Top 10, sin orden específico

fargo4FARGO (FX) A favor de la serie hay que decir que nadie esperaba mucho de una adaptación televisiva de la película de los hermanos Coen y que el creador Noah Hawley y su muy buen elenco lograron hacer maravillas con los escenarios y el tono de la serie, que parece ocupar el mismo universo paralelo que la película pero tener a la vez una voz propia. Lo que no pude evitar sentir a lo largo de los breves ocho episodios de esta primera temporada –como TRUE DETECTIVE, cada temporada tendrá otros personajes– es una larga serie de inconsistencias dramáticas y narrativas que me la tornaron insostenible, especialmente en la siempre complicada «meseta» narrativa de la mitad de la temporada. Para el final el asunto mejora y los personajes cobran una gravedad inesperada, pero tal vez ya es demasiado tarde. Crítica completa de la primera temporada, aquí

 

thenewsroom (1)THE NEWSROOM (HBO) Esta problemática serie terminó con la que tal vez haya sido su mejor temporada (la brevedad ayudó sin duda a que las pontificaciones de Aaron Sorkin no terminen por agotarnos), pero creo que el problema central no se pudo resolver nunca. Sorkin desprecia –o al menos eso parece– a las nuevas generaciones y solo parece poder escribir desde la nostalgia y el resentimiento, creyendo que la única manera de hacer televisión era como se hacía en 1969, cuando el hombre llegó a la Luna y todos miraban más o menos el mismo canal. Comparto muchas de sus críticas respecto a los medios hoy (muchas las viví y vivo en carne propia), pero el tono resentido y generalizador me fastidia. Admiro su intento de construir una screwball comedy con esta premisa –sus diálogos son claramente aptos para ese subgénero–, pero el problema es que ese tono juguetón está permanentemente aplastado por una serie de personajes que serían mucho más interesantes si no se dedicaran a la competencia de monólogos sobre la ética, lo que es o no es noticia, el uso de las fuentes, las relaciones entre empresarios y periodistas, etc. Todos los temas son valiosísimos, de eso no hay duda, solo que Sorkin jamás encuentra la manera que eso fluya dentro de la trama sino que lo impone como texto, como lectura, corre por arriba de todo lo que pasa, todo el tiempo. THE NEWSROOM tal vez funcione bien como una materia de escuela secundaria sobre periodismo –daría para discutirle varias cosas, pero igualmente hay muchos asuntos valiosos que la serie dispara–, pero nunca terminó de funcionar como ficción. Crítica de la tercera temporada, en breve.

 

red-road-3THE RED ROAD (SundanceTV) De las series policiales que habitualmente ponen demasiado énfasis en las idas y vueltas del caso sobre el que trabajan, ésta me parece particularmente interesante por los elementos que se ponen en juego en esa trama (un accidente automovilístico que dejó una víctima y cuyo responsable es la esposa de uno de los policías del lugar), mezclando muy bien el drama familiar y la situación político/social (es un lugar donde hay serios problemas raciales entre los «nativo-americanos» del lugar y los «blancos») con la investigación específica. Tal vez ayudó que solo hayan sido seis episodios y que no haya habido tiempo para demasiados desvíos narrativos innecesarios. Se verá si sigue siendo consistente en su segunda temporada que seguirá manteniendo el formato, para mí nada desdeñable por varios motivos, de seis episodios anuales. Crítica completa de la primera temporada, aquí

 

olive-kitteridgeOLIVE KITTERIDGE (HBO) Esta miniserie de HBO es una muy sólida adaptación de la novela homónima de Elizabeth Strout, con actuaciones impecables de Frances McDormand, Richard Jenkins, Bill Murray y otros, y un profundo acercamiento a las vidas de una serie de personajes bastante desesperados (y, en algunos casos, desesperantes) que viven en Maine. Luego de un inicio en un tono algo fastidioso y burlón –no alejado del que usan los Coen, digamos–, la miniserie va encontrando su «humanidad» más allá que su protagonista –la mujer cuyo nombre da título a la serie y a la novela– sea seguramente uno de los roles protagónicos más despreciables e irritantes que yo haya visto en muchos años. Que uno logre entender a esta intolerante e intolerable mujer es uno de los grandes logros de Lisa Cholodenko, la directora, y de McDormand, que la personifica encontrando empatía ahí solo donde parece haber odio, desprecio y resentimiento. Crítica completa, aquí

 

Episode 101THE AFFAIR (Showtime) Tras ver los primeros episodios creía que estaba ante una de las grandes series del año. Una historia de un affaire amoroso bastante realista entre un hombre y una mujer respectivamente casados y con algunos problemas personales que no elegía el tono excesivamente moralista de cierto cine que trata estos mismos temas. Pero en algún momento el caso policial que enmarca a la trama (toda la historia está contada como una serie de contradictorios flashbacks a partir de un asesinato en el que pueden o no estar implicados «los amantes») se vuelve demasiado dominante, lo mismo que las casualidades y choques más propios de una telenovela. Hacia el final, tengo la impresión, la serie recupera el pulso y el eje dejándonos con expectativas para la segunda temporada. Otro elemento a favor –o, al menos, relativamente original– es el formato narrativo que tiene, con cada episodio dividido en dos partes: la historia tal como la cuenta él y tal como la cuenta ella. A veces es más ingenioso que otra cosa, pero siempre da un material extra para analizar. Crítica completa de la primera temporada, aquí

 

house_of_cards2HOUSE OF CARDS (Netflix) Con los mismos reparos de siempre –en especial, la sensación de que no hay enemigo que pueda hacerle frente al protagonista, como si todos los personajes fueran orcos perdidos en la Tierra Media ante el poseedor del Anillo más potente de todos–, esta segunda temporada me gustó más que la primera en cuanto a su exploración de las intrigas políticas y, más que nada, en su mirada a su poderoso matrimonio protagonista. Me sigue resultando más interesante ella que él y no solo porque me cae mejor Robin Wright que Kevin Spacey (bah, creo que no es solo por eso), sino por la manera que su personaje lidia con las contradicciones de su situación de una manera un poco más compleja que la de su marido, quien por momentos está a centímetros de convertirse en un villano que se retuerce la punta de su bigote. De todos modos, más allá de esas debilidades, es una serie de visión casi compulsiva y en donde los diversos ejes de la trama confluyen de una manera orgánica. Crítica completa de la segunda temporada, aquí

 

TOP 10

girls.010.- GIRLS (HBO) La serie de Lena Dunham siempre juega en el límite entre lo plausible y lo ridículo, lo simpático y lo irritante, lo original y lo banal, y eso tal vez sea lo que la distinga de la mayoría. Hay algo impredecible y caprichoso en su formato que a mí me resulta particularmente atractivo: es como seguir el funcionamiento del ego desatado de Dunham y su visión muy particular de su mundo a partir de un grupo de personajes limítrofes y sus cotidianas desventuras, muchas de ellas generadas por sus propias inseguridades, miedos y caprichos. Esa característica autocrítica de la serie, que hace cometer a sus personajes errores una y otra vez, resulta finalmente mucho más noble y personal que los ataques que sobre esa misma generación hace Aaron Sorkin en THE NEWSROOM. Dunham ve claramente muchas de las limitaciones de sus personajes –representantes de una generación y una posición socioeconómica en el mundo muy precisa– y se divierte y nos entretiene exponiéndolas. A veces es, cómo decirlo, un poco «bestia» y nada sofisticada al hacerlo, pero eso es parte también del atractivo. Lo suyo es ir más allá del prestigio, con los riesgos que eso implica.

 

game-of-thrones-season-49.- GAME OF THRONES (HBO) No había visto GAME OF THRONES hasta este año en el que me atoré, casi de corrido, con los 40 episodios de las cuatro temporadas. Era, casi, ahora o nunca (entre la cantidad irremontable de episodios y la cantidad de spoilers que circulan ya no podía esperar más), y logré ponerme al día. Es cierto que, vista así, me resulta difícil poder analizarla por temporadas (si la tercera fue mejor que la segunda, si la cuarta peor que la primera y así) por lo que tomen esto como una mirada bastante general de la serie, a la que empecé a ver con muchos reparos pero que terminó conquistándome con su (pre)potencia y su violencia dramática. Lo que más me interesa de la serie es su descentralización narrativa: no hay un protagonista sino un mundo que describir y que narrar dramáticamente, y la misión es cubrir la mayor cantidad de esos escenarios posibles y verlos confluir y confrontarse entre sí. Ese esquema tiene sus problemas, ya que por momentos la serie parece pasar de una a otra situación transcurriendo en paralelo como si fuera un repaso de un lento movimiento de piezas en el que no todos los personajes y situaciones son tan interesantes o dramáticamente importantes, pero es un riesgo que se atreven a correr y del que suelen salir bien parados. Sí, es confusa y tiene más personajes que los que uno, humanamente, puede recordar. Y sí, por momentos parece que hay tres episodios de gente caminando y uno en el que cortan varias cabezas, casi como un ritmo narrativo fijo, pero el mundo que los contiene es tan rico y lleno de contradicciones que aún con sus problemas la serie termina siendo adictiva. Tiene grandes personajes, no tiene apuro por llegar a ningún lado y no les impone a sus criaturas situaciones o desafíos que no sean orgánicos al mundo que habitan (hasta el nivel de «magia y fantasía» está llamativamente controlado). Y, casi en contradicción con la mayoría de las series de éxito actuales, funciona con la pesada fuerza de un ejército que avanza lentamente sin saber muy bien adonde va pero arrasa con todo a su paso.

 

true-detective-season-1-finale_08.- TRUE DETECTIVE (HBO) Ya se habló bastante, en demasía, de esta miniserie (ahora convertida en serie, calculo que tras el éxito de la primera temporada) y, en retrospectiva, no queda duda que ese impacto que generó estuvo respaldado por una serie de factores que la volvieron omnipresente: un elenco de lujo para la televisión, unos personajes (especialmente uno de ellos) particularmente perturbados y complejos, una trama llena de intrigas, de pistas falsas, de extrañas referencias y juegos meta-lingüísticos y una violencia al límite de lo tolerable. Si a eso se le suma una puesta en escena con momentos de alto vuelo y haber impuesto una idea «autoral» que recién ahora está empezando a cobrar peso en la televisión (la de tener a un solo guionista y a un único director para toda una serie dándole así una identidad específica), no hay duda que fue la serie-evento del año. Es, también, una con sus problemas y limitaciones –muchas ligadas a la propia lógica del formato, otras a lo que por momentos sonaba como una excesiva y exagerada intención de presentarse a sí misma como una serie «importante», filosóficamente hablando–, pero eso no quita que sus imágenes y situaciones, a casi un año de haber terminado, nos siguen perturbando. Crítica completa de la primera temporada, aquí

 

TRANSPARENT_102_02858 (1)A.JPG7.- TRANSPARENT (Amazon) Una de las sorpresas del año fue esta serie breve (diez episodios de menos de media hora cada uno) que se mete en profundidad en la vida de una complicada familia judía de Los Angeles enfrentada a una serie de conflictos y desencuentros a partir del anuncio del padre de tres hijos –un hombre de 70 años, encarnado por Jeffrey Tambor– de sus deseos de empezar a vivir su vida como mujer. Ese shock lanza una serie de repercusiones en sus hijos –todos con sus propias cuestiones que resolver, la mayoría de ellas ligadas a lo sexual también– que la serie recorre de manera muy íntima, sincera y graciosa a lo largo de los diez episodios creados por Jill Soloway. En ciertos momentos se nota demasiado los esfuerzos de los guionistas por crear una serie «actual» y «políticamente correcta» en lo que respecta a cuestiones de género (sexual me refiero, en este caso) y eso hace que algunas idas y vueltas narrativas sean un tanto forzadas, pero nunca se termina de perder lo que hace a la serie notable: la intimidad lograda con ese grupo de personajes, que uno cree conocer de toda la vida tras verlos solo un rato. No es poca cosa… Crítica completa de la primera temporada, aquí

 

orangeisthenewblack.06.- ORANGE IS THE NEW BLACK (Netflix) Varias cosas unen esta serie con TRANSPARENT. Su formato online y su apertura sexual, digamos, serían los más obvios. Netflix y Amazon, funcionando fuera de las limitaciones de la TV convencional, se permiten explorar en nichos específicos y tomar riesgos que la televisión muchas veces no puede tomar. El formato online incluye, también, el hecho de lanzar todos los episodios al mismo tiempo, pero eso no afecta tanto a los que las ven de maneras alternativas y no están acostumbrados a estar «al día». De todos modos, ni ORANGE…  ni TRANSPARENT son series que se puedan «spoilear» demasiado y eso las vuelve de por sí originales. No hay grandes misterios que resolver aquí más que contar las experiencias –cómicas, dramáticas y ambas a la vez– de un grupo bastante original y «variopinto» de personajes que conviven en una cárcel de mujeres. No tiene sentido hacer un resumen de la enorme cantidad de situaciones que se generan allí (si hay un eje central en esta segunda temporada es la aparición de un nuevo personaje, una mujer negra que rápidamente pasa a ser una líder de temer dentro de la prisión) sino más bien en disfrutar de la casi siempre brillante ejecución de una propuesta altamente complicada de resolver. Muchos personajes, muchas historias, muchos cruces posibles e imposibles, todo en un escenario que no permite demasiadas variaciones (más allá de los flahbacks, casi todo se reduce a una serie de sets en la cárcel): todo es resuelto aquí con una claridad conceptual y dramática cuyo mayor mérito es que casi ni se nota. La serie consiste en pequeñas y no tan pequeñas anécdotas entre una serie de bastante extravagantes personajes y su mayor logro es lograr no solo interesarnos en las vidas de todos ellos sino sorprendernos continuamente. Eso que la hace, si se quiere, menos «adictiva» (no tiende a tener «cliffhangers«: grandes situaciones de tensión o suspenso que quedan pendienten de resolución entre un episodio y otro), la vuelve también más rica en variantes, más original, ya que se expande horizontalmente y no en vertical. Como los personajes, casi nunca sabemos qué va a pasar(les) y eso hace que cada episodio se pueda volver