Berlinale 2018: «La prière», de Cedric Kahn y «Figlia mia», de Laura Bispuri

Berlinale 2018: «La prière», de Cedric Kahn y «Figlia mia», de Laura Bispuri

por - cine, Críticas, Festivales
19 Feb, 2018 07:52 | Sin comentarios

Una película francesa y otra italiana se sumaron a la competencia. La primera, un drama sobre un joven que busca recuperarse de suss adicciones en un retiro espiritual católico y la segunda, una historia de una niña tironeada entre su madre real y la adoptiva. Dos aportes menores al festival.

THE PRAYER/LA PRIERE, de Cedric Kahn

La nueva película del realizador francés de LUCES ROJAS tiene como protagonista a un joven que llega, aparentemente por decisión propia, a una suerte de retiro católico para dejar las drogas u otro tipo de adicciones. En el idílico lugar no hay más tratamiento que rezar y trabajar: no hay medicaciones ni nada por el estilo. Al principio Thomas no consigue adaptarse a la rigurosidad controladora del sistema y ni siquiera se siente cerca de Dios ni nada parecido por lo que decide fugarse. Pero en pleno escape pasa una noche en la casa de una familia y conoce a su hija (bonita y de su edad) quien lo convencerá de volver al santuario. Y el resto del filme estará dedicado a ver si Thomas consigue o no adaptarse al lugar, creer realmente en lo que reza y dice, y alejarse o no de «las tentaciones».

La película tiene un muy buen comienzo en el que el rigor del lugar se siente, lo mismo que la incomodidad y la sensación de que, más allá de las buenas intenciones, hay algo que no termina de funcionar allí del todo bien. Y menos con el perturbado Thomas. Pero luego del encuentro con este «ángel salvador», la película se torna más previsible y el conflicto de Thomas (si su renovada «fe» tiene más que ver con el amor cristiano o con el carnal) se vuelve tan obvio que no hay casi sorpresas y sí trucos convenientes de guión. De hecho, más allá de las decisiones específicas del protagonista, en su segunda mitad el lugar es mostrado cada vez de manera más idealizada, casi un ideal campamento para recuperarse de lo que sea. Y, si a eso se le suma la enorme cantidad de rezos que se escuchan, THE PRAYER coquetea con ser una película para pasar en las escuelas católicas.


 

FIGLIA MIA/DAUGHTER OF MINE, de Laura Bispuri

En un pequeño pueblo de Cerdeña, Vittoria, una niña de diez años, está a punto de descubrir algo que puede cambiarle la vida. Criada por la más adulta, seria y responsable Tina (Valeria Golino), Vittoria conoce a Angelica (Alba Rohrwacher), una chica fiestera, alcohólica y bastante menos responsable, que vive un poco alejada del pueblo. Y el espectador se dará cuenta, por el parecido físico, que la segunda es la madre en cuestión. Pero Tina, que ha educado recelosamente a la niña, no quiere que ella la conozca, temiendo sus evidentes malas influencias. Pero es inevitable que eso pasará y FIGLIA MIA se desarrollará como un coming of age de la pequeña Vittoria, tironeada entre una madre real y otra adoptiva que representan dos modelos de vida y conducta casi antagónicos.

La relación entre «las madres» es más compleja y el dinero juega un papel importante en el filme, además de otros elementos que conviene no revelar. La película plantea sus conflictos de manera clara pero tal vez exagera a la hora de mostrar esas oposiciones entre ambos modelos. Si bien Rohrwacher es una muy buena actriz, su Angelica es casi un cliché, con un aspecto y una actitud excesivamente estereotipados. Tina no lo es tanto, pero el problema allí es de casting: cuesta creerse a Golino, por más que no use maquillaje, como una operaria de una fábrica de pueblo. La niña es lo mejor del filme, la que le da a la historia tensión y momentos de emoción, ya que el guión (diálogos obvios, situaciones forzadas y unas ridículas escenas de tensión dramática) no está casi nunca a la altura de su conflictiva situación.