
Estrenos online: crítica de «El accidente de piano» («L’accident de piano»), de Quentin Dupieux (MUBI)
Magalie, sensación de las redes sociales, se toma un descanso tras un accidente al grabar uno de sus videos. Pero su retiro en un chalet de montaña se ve interrumpido por una periodista que comienza a chantajearla. Con Adèle Exarchopoulos y Sandrine Kiberlain. En MUBI.
Además de ser un especialista en comedias absurdas y surrealistas, el francés Quentin Dupieux empezó a prestar atención, en sus films más recientes, a algo que se parece más a la realidad. Y no, no es que sus films dejaron de ser bizarros sino que eso que llamamos realidad se parece hoy más a sus films que nunca. Lo ridículo es norma y las noticias de todos los días toman por momentos las formas del humor negro. Películas como El segundo acto, Daaaaaalí!, Increíble pero real y, sobre todo, Yannick hacen foco en las contradicciones y miserias de la vida contemporánea, miserias que involucran a la prensa, las artes, la política, la tecnología y así. En El accidente de piano, quizás la comedia más negra de todas estas, se ocupa de otro peculiar fenómeno contemporáneo: los «influencers».
Una irreconocible Adèle Exarchopoulos –con «brackets» en la boca, pelo corto y una risa entre aparatosa y siniestra– encarna a Magalie Moreau, una mujer un tanto pedante a la que vemos mudándose a una cabaña alejada de todo en las montañas francesas, acompañada de Patrick Baladras (Jerome Commandeur), quien parece funcionar como su asistente. Durante el primero de los tres breves episodios en los que se divide el film veremos a Magalie lidiar con el fastidio que le provoca la mudanza, sus molestias por un cuello ortopédico y un yeso que tiene que usar, y la incómoda aparición allí de un pesado fanático.
Pero el principal problema que se les presenta es otro. Una periodista, Simone Herzog (Sandrine Kiberlane), les envía un correo amenazante con un chantaje: si Magalie no le da una entrevista revelará al mundo el secreto «accidente de piano» que han tenido y ocultado. Irritada y fastidiada –Magalie no da entrevistas–, la mujer se verá obligada a hacerlo. Y el segundo episodio mostrará esa tensa nota y, más que nada, sus respuestas en forma de flashbacks, a través de las cuales conoceremos parte de su historia. Lo que se puede adelantar de eso es que Magalie es una influencer que se hizo famosa y millonaria en las redes por stunts (escenas de riesgo) en las que, inspirándose en programas tipo Jackass, pone en juego su cuerpo ante situaciones peligrosas. Y esa misma rutina es la que la ha llevado a la tensa situación que vive hoy y que se irá revelando más adelante.

El accidente de piano es una brutal sátira al mundo de los medios, empezando por la freak de Magalie, una chica introvertida y socialmente extraña que encontró fans y fama con la más básica de las propuestas (sus clips duran apenas unos pocos segundos y la muestran tomando los riesgos más ridículos imaginables) y siguiendo por la igualmente áspera periodista que, con un objetivo supuestamente más serio, busca ganar su dinero de una manera éticamente irresponsable. Los que la rodean –el asistente, su esposa, y hasta los familiares de Magalie– tampoco se salvan. Y menos aún el abrasivo fan y su hermano menor que no aceptan un no como respuesta.
Lo que Dupieux va de a poco construyendo –en su estilo minimalista, con pocas locaciones y media docena de actores– es un universo donde la única manera de relacionarse con el otro es mediante la más pura crueldad, el narcisismo desatado y, sobre todo, un vacío conceptual absoluto. El tono de comedia negra absurda le permite al realizador francés salirse con la suya y solo al final El accidente de piano sobrepasa un poco los límites de su propia y extravagante propuesta, donde el plan de «escandalizar» a la audiencia y de dejar algunas lecciones sobre el tiempo que nos toca vivir es más fuerte que el de sostener la lógica más ambigua que el film traía hasta el momento.
La muy versátil Exarchopoulos se luce en un rol muy diferente a los habituales suyos, si bien la actriz de La vida de Adele ya había demostrado más de una vez –inclusive con el propio Dupieux– su talento para la comedia absurda y para burlarse de sí misma. La mirada sobre el mundo que ofrece el francés es brutal, absurda y despiadada, pero en cierto modo quizás sea la película más realista de su carrera. No sería ridículo pensar que, en función de los tiempos que corren y el tipo de cultura individualista que hoy se celebra, algo similar a lo que sucede en El accidente de piano le esté pasando a algún influencer en algún lugar del mundo.



