
Series: reseña de ‘Leyendas’ (‘Legends’), de Nick Forsyth (Netflix)
Un equipo de agentes novatos es lanzado al submundo del narcotráfico en la Gran Bretaña de los años 80 en este ágil e incisivo drama policial basado en una historia real. Con Steve Coogan y Tom Burke.
Se puede «formar» un agente secreto en tan solo unos días e infiltrarlo en medio de grupos de narcotraficantes sin condenarlo a una muerte segura? Al menos eso es lo que intenta probar Legends, la nueva serie del creador de la extraordinaria Gold, inspirándose en el libro de no-ficción The Betrayer: How An Undercover Unit Infiltrated The Global Drug Trade, de Guy Stanton y Peter Walsh, que cuenta un caso de ese tipo que tuvo lugar en la Gran Bretaña de finales de los años ’80. Con un elenco encabezado por Steve Coogan y Tom Burke, Leyendas es quizás la mejor serie policial de Netflix en lo que va del año.
Con un humor inicial —la situación de por sí es bastante curiosa— que va dando paso a un thriller dramático puro y duro, la serie arranca mostrando dos casos en paralelo de adolescentes muriendo por sobredosis de heroína y la decisión del gobierno de Margaret Thatcher de combatir con todo a los narcotraficantes. Pero la Gran Bretaña de entonces no tenía el presupuesto para instalar una gran «guerra a las drogas» y tuvo que recurrir a un formato más discreto que consistió en reclutar a un grupito de empleados de aduanas —sin ninguna experiencia policial ni detectivesca ni mucho menos militar— para infiltrarse entre los narcos que traficaban en ese país.

Don Clark (Coogan) y su jefe Angus Blake (Douglas Hodge) están a cargo del reclutamiento en las oficinas de Aduana, donde el trabajo de mayor riesgo pasa por detectar ingresos ilegales al país más por pericia que por tecnología. Ofreciéndoles un trabajo en el que «podrán dar más» van seleccionando en un muy gracioso procedimiento a los cuatro que finalmente toman para una tarea secreta, ya que entonces nadie sabe cuál es. Serán «leyendas», como se llaman a estos infiltrados que tienen que crear falsas identidades y sostenerlas a cara de perro, algo que no es nada fácil de hacer.
Los elegidos son Guy (Burke), un hombre casado y con una hija que claramente está frustrado en su trabajo y quiere algo mejor en su vida. Lo acompañan Erin (Jasmine Blackborow), una chica con gran capacidad para descubrir conexiones analizando documentación de todo tipo; Kate (Hayley Squires), muy buena con el manejo de cerraduras y otros dispositivos complejos; y Bailey (Aml Ameen), de familia de inmigrantes y con demostrada capacidad para las negociaciones. Como un grupo de superhéroes de baja potencia, las «leyendas» del título tendrán que infiltrarse en grupos narcos de Londres y de Liverpool.
De los primeros se encarga Guy, metiéndose con unos pesados narcos de origen turco que manejan el tráfico de la zona y a los que logra convencer —no sin atravesar varios problemas— que es uno más de ese mundillo. De los del norte se ocupan Kate y Bailey junto a un nuevo recluta que se suma voluntariamente y se infiltra en los que trafican en los barrios de la zona, con riesgos igualmente considerables. Ellos dos no se infiltran de la misma manera que lo hace Guy sino que operan de manera un tanto más clásica y a la distancia, al menos inicialmente.

En solo seis episodios veloces y efectivos, Leyendas va contando como avanzan y se complican, paralelamente, ambas investigaciones, mientras Don los coordina lo mejor que puede. Si bien al principio hay mucho humor en las complicaciones de la pesquisa y la inicial torpeza de algunos procedimientos, tras unos hechos brutales —los hay en el tercer episodio—, la cosa se pone más oscura. La gravedad también se la da Burke, un enorme actor que logra darle vida a un personaje oscuro que va más allá del cliché del infiltrado que pierde su identidad en la tarea. Acá digamos que sucede más bien lo contrario.
Si bien la trama de idas y venidas del negocio de la droga por distintas ciudades inglesas no es particularmente sorprendente, hay algo fascinante en ver cómo se manejaban en una época en la que no había tecnología seria para este tipo de tareas. La música de la época que Forsyth agrega (la selección incluye The Stone Roses, Happy Mondays, Jesus & Mary Chain, Depeche Mode y así), los vestuarios, la producción y hasta los acentos locales le dan una cuota de realismo y verdad que las más formateadas series tipo Narcos pocas veces consiguen. La brevedad ayuda también: acá nada sobra, no hay desvíos innecesarios. Es una tarea que empieza casi como un juego para un grupito de inexpertos que quiere algo más excitante en sus aburridas visas y se convierte, rápidamente, en una cuestión de vida o muerte.



