
Series: reseña de ‘Linternas’ (‘Lanterns’), de Damon Lindelof, Chris Mundy y Tom King (HBO Max)
Un decadente Hal Jordan y el novato John Stewart investigan un extraño crimen en un pueblo de Nebraska que podría ocultar una conspiración intergaláctica. Con Kyle Chandler y Aaron Pierre. Los domingos, por HBO.
Cuándo se da uno cuenta de que está viendo una versión de HBO de una historia de superhéroes? ¿Cuándo los personajes se sienten psicológicamente torturados y andan por la vida con cara de sufrimiento? ¿Cuándo todo parece transcurrir en algún pueblo chico lleno de peligrosos secretos? ¿Cuando la fotografía es oscura y usualmente se ve poco y nada? Sí, todo eso, aunque con sus variantes. Las series de TV (o de plataformas) de grandes franquicias comerciales tienen una cierta libertad creativa que las películas, de mayores presupuestos y menos ansiosas por tomar riesgos innecesarios, no se permiten tener. En estos territorios, compañías como Marvel, Star Wars, DC y otras se permiten arriesgar, errar y mandar a la papelera de reciclaje a series de un modo que no se atreven con las películas. Y es gracias a eso que, muchas veces, salen productos más interesantes que los que vemos en el cine.
Linternas promete ser uno de esos: un superhéroe de DC pasado por el filtro de HBO, un combo que no casualmente fue creado por Damon Lindelof (especialista en historias con elementos sobrenaturales, incluyendo la relativamente similar Watchmen) y Chris Mundy, productor que tiene en su «prontuario» haber sido parte importante de series como True Detective y Ozark, entre otras (Tom King, un premiado escritor de cómics, es la tercera pata creativa). Esa combinación es la que DC buscó para Lanterns y es la que inicialmente presenta: una mezcla de show de acción y aventuras con personajes intergalácticos en un escenario más propio de un drama policial a escala humana. Y de las dos tendencias en las que de un modo un tanto forzoso se apoya la serie, prima la segunda.

El famoso «Linterna Verde» —o habría que decir «los famosos», ya que son varias las personas que han ocupado ese rol de superhéroe protector de la Tierra a lo largo de los 86 años que van desde que el personaje fue inventado— es interpretado aquí por Kyle Chandler en la que quizás sea su versión más conocida: Hal Jordan. En Lanterns se lo presenta inicialmente en 1996 cuando su nombre y posición son revelados al mundo entero, fascinando a un pequeño John Stewart (encarnado, de adulto, por Aaron Pierre), que terminará siendo su aprendiz, su potencial sucesor en el cargo.
Y el grueso de la acción se moverá a 2016, cuando ambos funcionen como una dupla de investigadores no muy distinta a las de los dramas criminales, solo que aquí los definen, un tanto socarronamente, como «policías del espacio». Para este momento de su vida, Hal se ha vuelto cínico, alcohólico, poco respetado y casi una broma de sí mismo. Pero sigue teniendo el poder que le da su anillo verde, que marca una clara diferencia. John, en cambio, recién está aprendiendo a usarlo y no le queda otra que tolerar las órdenes de este tipo en apariencia poco confiable. Es lo que tiene que hacer si quiere convertirse en su sucesor, idea con la que Hal no se lleva del todo bien.
La acción transcurrirá en un pueblito de Nebraska en la que Hal recibe la información de que hay extraterrestres. Y un raro crimen de varios jugadores de fútbol americano en un partido local da la impresión de que pudo haber sido causado por fuerzas extrañas. O eso es lo que Hal Jordan cree. Y allí se meterá, junto a John, a investigar qué puede estar sucediendo, lo cual lo hará descubrir una compleja trama de asuntos que tiene tanto de intergaláctico como de realista. Sí, hay superhéroes y criaturas del espacio exterior, pero también hay sheriffs (Kelly Macdonald), milicias armadas, racismo, poderosos terratenientes y secretos de pueblo chico que son más grandes de lo que en principio parecen ser.

Linternas tendrá que hacer esfuerzos para combinar esos dos registros, uno que incluye efectos especiales —el protagonista, no olvidemos, tiene un anillo poderoso y vuela— y criaturas del espacio exterior con otras más mundanas y propias de tantos shows serios y prestigiosos que van los domingos a la noche por HBO. A la vez tiene que juntar cierto humor que trae el personaje y su manera de mirar el mundo con la densa gravedad que van cobrando los hechos, en especial a partir de una fuerte revelación que tiene al final del primer episodio y que le otorga al resto de la serie una inesperada carga dramática.
Inicialmente, la serie es promisoria, aunque por momentos caprichosa en sus decisiones narrativas. A favor tiene un elenco de grandes actores que juegan en equipo —aquí no hay figuras rutilantes que se destaquen por sí solas, más allá de cierto histrionismo que le aporta Chandler a su personaje— y en su centro a un personaje principal clásico, fundacional en el universo de DC. De manera similar a la de shows de otras franquicias como Wonder Man y WandaVision (de Marvel), Spider-Noir (de Sony) o, al menos inicialmente, The Mandalorian (de Star Wars), Lanterns propone alejarse para regresar, tomar distancia para modificar las expectativas de lo que debe ser una historia de superhéroes. Y en principio lo consigue. Habrá que ver si finalmente resiste a la tentación de volverse una de tantas, un simple eslabón de una cadena atada a una marca registrada. Por ahora, el crédito lo tiene abierto.



